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OMEGA dB

Los valores y la cultura hay que defenderlos sin vacilar”

Pic: Sergi Iracheta

El gran OMEGA dB ha logrado, en un momento reciente y especialmente rancio a nivel musical, encontrar la música y el mensaje concreto que quería transmitir. El resto ha sido cuestión de tiempo, ideas, aciertos, afinidades, inagotable curro, y una honestidad y pasión hacia su propia música, que ha removido tierras. Su último disco: Speaking With Machines, publicado bajo el sello Hypersunday Records, es un testimonio de ello, donde nos demuestra, una y otra vez, a través de sus sonidos, que las máquinas también son humanas, demasiado humanas.

¿Cómo surgió una propuesta como la de OMEGA dB?

La eclosión de OMEGA dB fue en mi adolescencia. Viví de lleno la época Rave en la zona de Barcelona, y me empapé de techno en la escena clubbing de la ciudad. Propuestas como las de Border Community, Datapunk, entre muchas otras… fueron una influencia determinante. Empecé a comprar música en vinilo para mezclarla con mi primer equipo de DJ. Pero al poco tiempo vi que lo mío era realmente interactuar de lleno con las máquinas; tocarlas y comunicarme con ellas.

¿Cuándo sentiste que habías logrado una estabilidad y un sonido que te definía como músico?

Hablar del término estabilidad aquí me resulta extraño. Cualquier rama artística, bajo mi punto de vista, requiere de reinventarse y aprender a diario. Si que puede haber ciertos matices en el sonido de un artista que lo diferencien de los demás y le doten de esa singularidad. Pero yo creo que lo excitante en el hecho de crear música, es que una nueva referencia aporte algo distinto a la anterior.

¿A qué es debida tu obsesión por las máquinas? ¿Por qué reivindicar la máquina? ¿Habría que dialogar más con ellas?

Me considero un Geek. Me encanta estar rodeado de tecnología y más si con ella puedo hacer ruido o crear contenido multimedia en general. La máquina es el buque insignia de la humanidad. Cada vez le delegamos más responsabilidades, y trabajamos a diario para hacerla más perfecta. Dialogamos en exceso con ellas, incluso tanto, que actualmente ya resulta poco común entablar una conversación con una persona en una misma sala. Antes lo hacemos escribiendo por la ventana de un chat, que hablando mirándonos a los ojos.

En este nuevo EP te diriges de lleno a la pista de baile, con un pulso acelerado, frenético y barroco. ¿A qué ha sido debida esta elección? ¿Habría que volver a acelerar las pistas de baile?

Como comentaba anteriormente, creo que hay que diferenciarse constantemente sin llegar a perder la identidad, lógicamente. Los adjetivos que utilizas me parecen idóneos para calificar los temas. He querido representar la velocidad del crecimiento tecnológico con un pulso alegre, dotado de frenesí y cierta tensión. No es más que el reflejo de ese lapso de tiempo entre el punto inicial de la tecnología hasta el actual Big Data. Todo ello para mí significa una dosis gigantesca de energía.

Otro de los elementos importantes en Speaking With Machines es el uso de la ironía, que se refleja, por ejemplo, en esas referencias a los sonidos retro ochenteros tan marcados. ¿A qué es debida esta relación con el pasado? ¿Cuál es tu actitud musical en este trabajo? ¿Qué es lo que pretendes transmitir y cuestionar en tu nuevo trabajo?

Es un homenaje. He querido rendir tributo a la belleza que se ha cosechado de manera constructiva con nuestra comunicación con las máquinas durante este periodo de tiempo. Yo soy uno de aquellos niños que tocaba Casiotones y tuvo la primera Gameboy. He crecido junto a todo esto. Forma parte de mí. Creo que los 80’s fueron una de las épocas más gloriosas de la humanidad. Por otro lado, también quiero transmitir la velocidad del tiempo, de ahí el formato breve e intenso del disco. Pretendo cuestionar mi propio sonido. No quiero que se me catalogue por algo, y he querido desmarcarme un poco de la actualidad. Una maniobra arriesgada, pero honesta. No hay nada establecido.

¿Crees que hay valores propios de la cultura musical que deberían defenderse o, por lo menos, que no deberíamos olvidar?

Si hablamos del sector de la electrónica, lo primero que debería defenderse aquí en este país, es al artista patrio. Ahora mismo en España, hay infinidad de grandes artistas de música electrónica. Gente joven y ya no tan joven. Los promotores deberían dar más cobertura a estilos musicales poco comerciales. Es complicado mostrar un discurso en unas circunstancias como estas. Creo que los valores y la cultura hay que defenderlos sin vacilar.

Desde su gestación inicial hasta terminarlo, le has dedicado a Speaking With Machines un año y medio. A lo largo de este tiempo, ¿qué períodos y estados de ánimo has atravesado a nivel creativo? ¿Esperabas este resultado?

Pues ha sido un periodo de tiempo de muchos cambios y ajetreo a nivel emocional. Debido a unas circunstancias, tuve que prescindir de mi estudio físico durante un tiempo y optar por la movilidad. El 90% de este trabajo se ha hecho de manera nómada; nunca he trabajado en un mismo entorno. He llegado a estar sentado en un banco de un parque, un asiento de un autobús… Todo esto con auriculares, hasta acabar con los matices de la mezcla, eso sí, ya establecido en el estudio. El trabajo muestra una cierta agresividad comparado con el anterior. Hay un desasosiego bastante palpable. También nostalgia.

En cuanto a tus producciones actuales y anteriores, ¿cuáles han sido las herramientas, instrumentos, programas y máquinas que has utilizado? Por cómo lo planteas, ¿es posible que sigas desarrollando esta combinación entre equipo digital y analógico, aunque con vistas a que las máquinas tengan cada vez más presencia?

Mi base de operaciones principal es Ableton Live, secuencio y trabajo absolutamente todo desde ahí. Además, tengo varios sintetizadores analógicos y digitales que he usado en casi toda mi discografía hasta la fecha. Un Moog Minitaur tiene mucha presencia en todo lo que hago.

Siempre he dicho, y me mantengo firme, que no me considero detractor de nada que pueda contribuir al desarrollo artístico. La combinación Software-Hardware es el matrimonio perfecto.

Desde que empezaste, ¿cuánto ha cambiado musicalmente Omega dB? ¿Qué crees que se mantiene de su planteamiento inicial? ¿Cómo valoras tu momento actual?

Más que musicalmente, creo que lo que más ha cambiado es el hecho de invertir mucho más tiempo en la ejecución de la mezcla de manera creativa. He adquirido conocimientos que antes no tenía, por lo tanto es un punto a favor de haber madurado algo en ese aspecto. El planteamiento inicial estaba basado en la honestidad, y eso creo que a día de hoy sigue intacto. Mi momento está marcado, como te comentaba antes, por muchos cambios. Creo que esta apuesta ha sido arriesgada, pero no quería dejarla olvidada en un disco duro. En cierto modo, OMEGA dB es un reflejo de Adrián Gázquez, y así es como soy.

¿Nos podrías adelantar alguna idea de los live de Omega dB?

Eso mejor lo dejo para descubrirlo en el propio directo.  

Además de la música, ¿cuál ha sido tu relación con otras artes? ¿Has tenido influencias desde otros campos?

Sí, la fotografía y la imagen en general es otro de mis puntos fuertes.

Para terminar, ¿qué nos puedes decir de tus proyectos presentes y futuros? ¿Hacia dónde se dirige OMEGA dB?

Pues actualmente estoy en plena promoción de Speaking With Machines, y sigo trabajando en el estudio con otro trabajo que será más extenso, de pulso menor, más onírico, y con algunas sorpresas que espero que no dejen a nadie indiferente. Solo sigo mi camino y pretendo hacer las cosas basándome en un discurso personal. Quiero que esa esencia se mantenga siempre así. OMEGA dB es una vía de escape emocional.

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