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Nathalie Rey

Me molesta que en nuestra época contemporánea el pulso no lo de tanto el espectador como el mercado”

Nathalie Rey no es una artista cualquiera. De origen francés y afincada en Barcelona, lo suyo no es (sólo) es escultura, no es arte. Es la perversión contemporánea de determinados iconos y figuras y, en realidad, el deambular de una creadora plástica con una visión ácida de la realidad con una conexión inmediata con públicos muy amplios. Próximamente inaugurará en la galería Horny, así que aprovechamos el encuentro para hacerle una serie de preguntas.

¿Quién es Nathalie Rey?

Soy de París, en donde ejercía de arquitecta hasta que decidí venir a Barcelona, hace 11 años, a los 30 redondos, porque ya no me gustaba vivir ahí, no me gustaba mi trabajo…

Al llegar hice dos cosas que siempre había querido hacer: apuntarme en literatura en la universidad y a clases de escultura. Once años han pasado; después de la carrera de literatura, estudié un grado superior de escultura en la escuela Massana y soy profesora de escultura, dibujo y pintura donde empecé a tomar clase…

¿Cómo nace tu interés por el arte?

Mi interés por el arte remonta mucho antes. La literatura, siempre. Creo que siempre me he sentido fuera de lugar, en el ámbito que sea, familiar, escolar, laboral, y muy pronto descubrí que me podía escapar en los libros. Luego me escapé también en la pintura y las demás artes visuales. Mi recuerdo más antiguo al respecto es haber visto de pequeña la silla de Van Gogh en el Museo de Orsay y sentir un escalofrío atravesarme todo el cuerpo. Qué bichos más raros somos los seres humanos!

¿Qué te motivó a presentar tu obra en una galería como Horny?

A Miguel lo conocí cuando montó su primera galería. Bueno, los dos creemos que nos cruzamos también antes en LafuturA, una galería de Barcelona que funcionó durante cinco años y en donde gestioné con colegas en los dos últimos años de su existencia. En todo caso, Miguel pertenece a una red de amigos y artistas que aprecio mucho y cuando decidió montar su proyecto me vi involucrada naturalmente.

¿Te identificas con las propuestas de los artistas convocados por la galería Horny?

Como he dicho antes, ya conocía gran parte de los artistas de Horny, lo que supone que sigo su trabajo y me gusta. Ahora creo que somos todos muy diferentes, pero con este punto común de investigar temáticas no siempre muy amables.

En relación a tu obra expuesta, ¿qué te llevó a ella? ¿A qué es debido el título? ¿Cuál fue tu criterio de selección?

Las obras de Monstruos eternos representan el conjunto de mi trabajo de este último año. El punto de partida, te lo puedo explicar con seguridad, pero curiosamente me cuesta mucho entender (y eso que es mi obra!) el sentido oculto detrás.

Desde muy temprano en mi trabajo me ha interesado yuxtaponer imágenes violentas e imágenes tiernas para hablar de la ambigüedad fundamental que representa el hecho de existir. De las imágenes violentas, no hablaremos aquí, pero las tiernas son las que condujeron directamente a mi trabajo actual. Ya hacía tiempo que diseminaba juguetes y peluches en toda clase de paisajes apocalípticos, lo que me había llevado a acumular cantidad de estos objetos en mi taller. De tanto verlos y representarlos, llegué a la conclusión de que eran los mismos juguetes que quería manipular.

El título de la exposición se lo robé a un periodista que describe así a los personajes que fotografiaba Jane Arbus; los locos de los manicomios, la obsesión de una vida. Estos peluches son mi obsesión, bueno, no los peluches en sí, sino este universo aparentemente bonito y dulce que no obstante tiene un punto que está muy mal. Como cuando fui a Disneyland de pequeña, parecía todo muy bonito pero realmente te da piel de gallina…

En tu obra es constante la preocupación por el tiempo: lo efímero, las manchas temporales, la diseminación… ¿A qué es debido?

Como amante de la literatura y buena francesa, no puedo escapar de la herencia del peso pesado de la literatura francesa, Marcel Proust. Es una referencia fundamental para mí. Considero que es el inventor de la narración moderna, es decir una narración ya no lineal sino que funciona por asociación de ideas, por lo tanto con una temporalidad muy accidentada. En la literatura actual, el cine, el arte, este recurso es omnipresente. Y es normal porque el mundo ya es demasiado complejo como para intentar encontrarle una coherencia global. Se acabó hace rato la utopia iluminista de un saber universal. Nos quedan los fragmentos. Nos quedan los recuerdos. Nos queda la superposición de vivencias que termina eventualmente dando sentido a un trozo de historia.

Nos fascina el trabajo que haces con los peluches. ¿Cómo llegaste a convertirlo en un objeto de trabajo? ¿Hay algo perturbador, oscuro, de pérdida de inocencia en todo ello? Es como que las imágenes de los desordenados juguetes que aparecen diseminados en la exposición nos recuerdan el caos con que los adultos abandonan y arrojan sobre el mundo su terrible violencia…

Comencé a coleccionar juguetes y peluches para poder ir colocándolos en mis dibujos y mis pinturas… Además eso de coleccionar es un asco. A mí nunca me ha gustado. Vas llenando bolsas, la mitad se queda fuera y se llena de polvo. Y si son juguetes es más triste aún. Hay una parte del proceso creativo que procede del masoquismo, haces cosas que sabes que no te van a gustar. De hecho, si me paro a pensar, en mi obra siempre hablo de cosas que no me gustan; de un mundo violento y sin sentido, de heridas personales… En fin, lo de acumular peluches para mis futuros trabajos no me gustaba, pero lo tenía que hacer, era más fuerte que yo, acumular malestar para luego descargarlo en la obra, algo así. De esta manera, entonces, ya se va creando la obra sin que lo sepas. Estás rodeada de peluches, con sus colores y sus texturas raras. ¿Y sabes cómo huelen? Huelen a bebés! Es que huelen muy fuerte los peluches usados (nunca los lavo). Y a pesar de que alguna vez haya declarado que se había acabado la infancia, estás de nuevo en ello, completamente sumergida. Hasta que no haya más remedio que enfrentarte con el problema, agarrar los peluches y arreglar tus cuentas con ellos… Increíble lo que sale cuando uno se pone a hablar!…

Si tienes la oportunidad, lee Au miroir de Louise de Nadine Satiat. Eso sí, no sé si lo han traducido al español. Se trata de una especie de biografía de Louise Bourgeois en la que irrumpen las propias vivencias de la escritora. Entenderías muy bien mi postura. No es que tenga que arrastrar una infancia traumática como Bourgeois (ni mucho menos) pero si que hay algo de la catarsis que es para ella la creación de cada obra nueva.

¿Es Barcelona una buena ciudad para moverse dentro del campo artístico?

No tengo casi experiencia fuera de Barcelona, por lo tanto mi opinión es parcial.

Lo que sé es lo que ya he contado: que llegué a Barcelona hace once años, sin conocer a absolutamente nadie. Y sin hablar de éxito descomunal, creo que he tenido una trayectoria artística interesante en poco tiempo. No sé si me hubiera pasado en otra ciudad igual. Ahora, tampoco sé qué oportunidades hubiera encontrado si hubiera venido a Barcelona en estos últimos años.

¿Cómo ves el campo artístico local actual? ¿Crees que ha cambiado algo en estos últimos años?

Sinceramente, no lo sé. El mundo del arte, como cualquier otro ámbito de la sociedad se enfrenta a cambios estructurales; se tuvo que adaptar a la aparición de las redes sociales, a la crisis, etc. Algunas entidades no sobrevivieron en el proceso, otras se adaptaron perfectamente. Y yo me adapto como los demás. O sea, tampoco percibo los cambios, es una evolución conjunta.

¿Cómo está siendo recibida tu obra?

En donde haya expuesto, galería, centro cultural, museo, fundación, siempre han demostrado interés por mi obra y me han tratado muy bien. Suelo escuchar comentarios como me suena a mis propias obsesiones y pesadillas o creas universos muy emotivos. Hasta ahora me he movido más bien en espacios expositivos alternativos. Soy consciente que con mi obra más actual, que es la que quiero desarrollar en los próximos años, me costará un poco llegar a sitios más oficiales. Me van diciendo que debería probar en Japón. ¡Igual me lo planteo!

En un mundo tan positivo y luminoso, con citas motivacionales diarias, ¿dónde se sitúa tu obra? ¿qué viene a decir tu obra?

No creo que el mundo sea positivo y luminoso. El mundo es muy duro. No soy de los que piensan que sea la culpa de algo o alguien en particular. Es lo que hay. La vida es corta. No hay mucho tiempo para descubrir para qué hemos venido cada unos de nosotros a parar aquí. Yo, por suerte, si lo he descubierto y en mi obra hablo de esta búsqueda eterna (la búsqueda del tiempo perdido, ¿sabes?).

¿Crees que hay algún límite en el arte, límites morales que marcan lo que se puede exponer, lo que se puede mostrar al público?

Sí, siempre hay un límite, pero no intrínseco a la creación artística, sino que corresponde al marco moral de determinada época. Vivimos en una era bastante liberal, aún así hay cosas que le cuesta mirar a un espectador medio. Lo que me molesta en nuestra época contemporánea es que el pulso no lo da tanto el espectador (en aquel caso, es incluso el deber del artista atacar las ideas preconcebidas) sino el mercado. Y se ve que la provocación también se vende muy caro…


¿Crees que hay una barrera entre el arte y el gran público?

Sí y no. Desde las vanguardias ha habido una doble evolución. Por un lado una desmaterialización del arte, compensada por el ascenso del discurso, y eso la gente tiende a no entenderlo muy bien. Por otro lado, justamente porque el arte se volvió un bien de consumo como cualquier otro, no se puede negar que está mucho más al alcance de cualquiera, hablemos de propuestas expositivas o incluso de adquisición de obras…

¿En qué más proyectos andas metida y cuál es tu criterio a la hora de involucrarte en uno?

Yo, si puedo, me meto en todo! Soy un poco máquina a la hora de trabajar. Pero bueno, si haces demasiadas cosas, las terminas haciendo mal. Y no siempre acepto las propuestas que me hacen.

Trabajo mucho con un amigo pintor que se llama José Luis Tercero, que conocí en LafuturA. Nos compensamos muy bien. Él es muy extrovertido, muy bueno en las relaciones con la gente. Yo soy muy metódica, muy tozuda con el trabajo. Entre los dos hemos logrado montar ya unos cuantos proyectos con más artistas. Para darte un ejemplo, le han pedido organizar una feria de arte contemporáneo en Viladecans en abril, en la que participaré con una jaula de dos metros de diámetro llena de dinosaurios esmaltados, colocada en la plaza del ayuntamiento.

¿Cuáles crees que son los males endémicos del mundo del arte?

Los mismos que los del mundo en general: el dinero, el poder, la imagen, etc.

¿Qué has aprendido de los artistas de tu generación?

Que si uno tiene la voluntad, sale adelante con su proyecto. Conozco a mucha gente muy válida.

Para concluir, ¿hacia dónde se dirige Nathalie Rey?

Lo que veo es que tengo cada vez más oportunidades, cada vez más trabajo, un taller a punto de reventar… No puedo desear nada más. Sí, ¡que siga así!

Nathalie Rey

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