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Marcos Vanacloig

“Prefiero que la crítica social y temas de superación personal que hay en el libro se impregnen en el lector como un elemento del camino. Lo primero es que se enganche a la trama y disfrute leyendo”

El escritor Marcos Vanacloig debuta con su primera novela: Los Habitantes del Vacío, editada por él mismo, y lo hace bajo una prosa serena, elegante y alejada de los tópicos manidos del fantástico y la ciencia ficción, ofreciendo una mirada inteligente y afilada de nuestro presente, invocando el futuro, al tiempo que sugiere que la realidad puede ser mucho más compleja de lo que estamos acostumbrados. Los Habitantes del Vacío se presenta así como un mosaico de vidas cruzadas, instantes que dibujan una estela en un hipotético futuro, donde lo fantástico y lo extraño no es ajeno ni distorsionador: nace de las mismas imposibilidades y desorden general de la vida real, sus maravillas y pesares, magnificados en ese instante en que la vida y la muerte interactúan fatalmente. Pero no se hable más, y preguntemos directamente a su autor sobre su singular y apabullante novela.

¿Qué te impulsó a plantear Los Habitantes del Vacío?

La idea me vino hace unos seis años, y fue de golpe, estaba paseando, pensando en mis cosas, y de repente me vino todo el grueso de la trama y me decidí a escribirla. He escrito muchas letras para los grupos en los que he estado, pero ponerme a escribir una novela, no lo había hecho nunca. Por eso al principio pasaba los textos a amigos que son filólogos como yo y a mis padres y a mi hermana, que ya tiene un libro publicado. Sus opiniones fueron de muchísima ayuda.

Fue ponerme a escribir y parecía como si los personajes tuvieran vida propia, como si hubiera una historia que fluía a través de mí. Fueron surgiendo personajes, tramas e historias interconectadas hasta que me di cuenta de que la historia iba a necesitar ser dividida en una trilogía.

¿Cómo llegaste a la literatura? ¿Qué o quién te introdujo en ella?

Fueron mis padres. En casa siempre se leía mucho. Ya desde pequeños nos regalaban un montón de libros y hacíamos mucho uso de la biblioteca del barrio. Mis padres han sido un gran ejemplo en eso. Además también eran unos adelantados en lecturas de tipo espiritual y de desarrollo personal. Recuerdo ser un niño y ver a mi padre haciendo meditación. Mi hermana y yo seguimos también estas inquietudes y por supuesto, aparecen en el libro. Es una parte muy importante de él.

¿Y has llegado a meterte en algún taller literario?

He hecho varios cursillos con Vicente Marco, que es un escritor valenciano, y leído libros sobre técnica literaria, pero yo no tengo formación como escritor. Escribo como me nace. Me han dicho que tengo un estilo muy visual, que parece que estás viendo una serie en la tele.

Hay personajes de La Colonia, como el propio Edilson, en los que se percibe ese afán insaciable por la lectura. ¿Es autobiográfico? ¿Quisiste proyectarte en él?

Sí, en lo de leer sí. Edilson tiene partes mías, pero es como mi sombra, lo que a veces he sido y otras veces he decidido no ser. Todos tenemos nuestro lado oscuro, y para mí, el personaje de Edilson, sobre todo al principio de la novela, es un recipiente para ello. Pero sí, tiene algunas situaciones autobiográficas muy concretas.

¿Quieres a todos los personajes por igual o sientes alguna predilección por alguno?

Los quiero a todos por igual, son como hijos, y me encanta que sean tan distintos entre ellos, pero es verdad que en esta primera parte hay tres con más peso: Edilson, y la evolución que tiene como personaje, sus luces y sombras, algo que intento cuidar con cada uno de ellos. Aprecio mucho, tanto escribiendo como de espectador o lector, que los personajes evolucionen y tengan una diversidad moral más realista.

Luego estaría Maider, que es un tipo de mujer que admiro, fuerte y carismática, una representación de las mujeres que están cambiando el mundo, ellas son, en mi opinión, las que lo conseguirán.

Y el tercero, por supuesto, sería el superviviente, un personaje misterioso y fascinante que lleva un mensaje, tanto a los colonos del libro como al mismo lector, de evolución personal y espiritual.

Aquí hay un elemento muy atractivo en el mensaje del superviviente, y es ese no posicionarse hacia ningún lado de los extremos ideológicos de La Colonia. En un tiempo en el que casi se te exige que te abanderes o te posiciones hacia algún lado, aquí haces una defensa al relativismo, a la escala de grises, frente al negro o blanco.

Es tremendo que sea tan actual pues lo estamos viviendo ahora con la situación de Cataluña, donde parece que mucha gente se ha posicionado de un lado o del otro, y se queda ahí, en su zanja, gritando al de enfrente. El libro cuestiona todo esto, y en la segunda parte, lo llevaré más allá.

Lo que el superviviente viene a ofrecer, es una tercera opción, que no necesariamente pasa por un bando u otro, sino la solución personal de cada uno. El superviviente plantea que la mejoría de la sociedad tiene que empezar desde uno mismo. Si lo piensas, todos queremos ser mejor personas, y todos queremos evolucionar, crecer y superar nuestras miserias y miedos. Y al final de todo, esta es la cuestión que se lanza: ¿Quieres un mundo mejor? Pues sé una persona mejor.

Es un reflejo de nuestra precaria situación actual, que bien se podría representar con el síndrome del conductor encolerizado, que injuria y aplasta envuelto en la carrocería de su vehículo. Eso se percibe también en las dinámicas de Internet, donde cada uno ladra y asalta a la parcela del otro, como si fueran guardianes de la moral. La Colonia es un buen un reflejo de esta sociedad mediatizada, que se representa idealizada, pero está abocada al conflicto incesante con la realidad.

El contexto ficticio de la novela no lo es tanto…

Aunque más que ciencia ficción a mí me parece realismo social.

Exacto, todo es una excusa para hacer una crítica de la sociedad actual mediante una representación a pequeña escala. La Colonia es una maqueta de nuestra sociedad, y eso me permite, dentro de un contexto más manejable, hacer una reflexión de nuestro presente, donde se hallan los mismos elementos: los que están arriba del todo de la gran pirámide, los antiguos miembros del grupo Bilderberg, las grandes fortunas del planeta. A continuación, por debajo de ellos, los políticos, los banqueros, los medios de comunicación quienes trabajan para ellos. Y luego estamos el resto, los peones que trabajamos para que este estatus se mantenga.

Intento representar cómo nos polarizan desde arriba a los de abajo, en derechas e izquierdas, nacionalistas o no nacionalistas, en pro una cosa o la otra… Porque es más fácil manipularnos así, alimentan este enfrentamiento entre nosotros para que no miremos hacia arriba.

 

¿Qué representa La Moral en el libro?

En el mundo de la novela, todas las iglesias occidentales han sobrevivido unificándose en el departamento de La Moral, asentando su filosofía en la ideología base de Dios, Familia y Patria, con las cuales siguen adoctrinando y dirigiendo las creencias de los colonos.

La Moral tiene alguno de los personajes más complejos del libro. Se consideran los custodios del mensaje de Dios en el nuevo mundo. Pero claro, el viejo mensaje, el que llevan siglos pregonando.

Y en este nuevo mundo, al igual que en el nuestro, mucha gente empieza a plantearse que la espiritualidad no debería pertenecer a un estamento con tantos intereses egoístas.

Gente que, como ocurre en la actualidad, siente un hueco en su existencia que no llenan las cosas materiales ni tampoco la religión.

El libro, aún con toda su crudeza explícita, al final estás transmitiendo un mensaje de reconciliación, muy esperanzador. ¿Piensas lo mismo del mundo actual? ¿Hay esperanza?

El libro en algunos puntos tiene violencia, momentos muy crudos y escenarios muy desesperanzadores. Quería que fuera lo más realista posible. Pero sí, el último fin del libro es un mensaje de esperanza. Yo creo que la humanidad va a salir adelante, y el camino está en el mensaje del superviviente, que es un mensaje que no me he inventado yo, sino que ya está en guías espirituales que ha habido, y hay ahora mismo, en el mundo. Ideas que cuando las lees, te hacen plantearte que quizá la solución no esté ahí afuera, sino que está dentro de cada uno de nosotros. Si yo me cambio por dentro, automáticamente, mejoraré mi alrededor, y si sirves de ejemplo, el otro lo hará también hasta crear una revolución sin necesitar de ningún partido político, nacionalismo o religión,… sin más interés que el genuino de los seres humanos por vivir en un entorno mejor.

Pero es curioso cómo La Colonia tiende al caos. Digamos que el hipotético futuro de esa Colonia tendría que pasar por el fin de la sociabilidad, ¿no?

Está bien esa pregunta, no lo había pensado. En la novela, La Colonia es una creación del grupo Bilderberg, el cual se reúne anualmente para diseñar el camino por el que el mundo va a ir en los siguientes años. En el 2010 se reunieron en Sitges y apenas se hizo eco ningún medio nacional, ese es el poder que tienen. En la novela creo una ficción —que podría no serlo tanto en un futuro— en la cual construyen La Colonia sabiendo que venía el fin del mundo. En ella se mantiene el orden piramidal teniendo una mano de obra manipulable que la sustenta y preserva su opulento estilo de vida, en una zona privada, ajena lo que ocurre en esa sociedad.

En la novela los de la parte alta usan a quienes defienden sus intereses cuando los de la parte baja protestan o piden cambios: los medios de comunicación, la iglesia, las fuerzas del orden y a los propios colonos más influenciables… ¿suena familiar en nuestro mundo?

Ese caos es inevitable porque viene de la frustración de los que estamos abajo por vivir en un sistema inhumano y poco justo. De momento desde arriba lo consiguen controlar. ¿Seguirá así en el segundo libro? ¿Seguirá así en nuestra realidad?

Es interesante, pero se percibe a lo largo del libro, a través de tu misma escritura, una inclinación hacia la distopía poética, muy nutrida de corrientes musicales como la New Wave, el Krautrock o el Post-Punk. Me llamó la atención esta relación con la música, otra de tus pasiones.

Puede ser, tampoco soy muy consciente. Debe de ser la dualidad personal de cada uno, a pesar de interesarme mucho todo lo espiritual o natural siempre he tenido una atracción hacia lo oscuro, tanto musicalmente como en el cine. Soy muy fan de grupos como The Cure, Rammstein y similares, de su música y estética. Y me encantan desde crío las pelis de miedo. Supongo que es inevitable que se perciba en lo que escribo.

¿No temes que tu libro se clasifique únicamente como de “crítica social y superación personal”?

Sí, de hecho es un libro con tantas temáticas que el problema ha sido más bien en qué categoría definirlo. La principal idea es esa, pero tuve claro que había que hacerlo desde una estructura de tramas y personajes que se entrecruzaran entre ellos, con mucha intriga, giros inesperados y acción, y con un estilo directo y visceral. Prefiero que lo de “crítica social y superación personal” se impregne en el lector como un elemento del camino. Lo primero de todo es el que el lector se enganche a la trama y disfrute leyendo.

Desde que empezaste a escribir el libro hasta que lo terminaste, ¿cómo valoras el camino que has recorrido?

Muy positivamente. Estoy muy contento. Me estoy llevando unas alegrías tremendas, de tanta gente a la que le ha gustado muchísimo, que me cuentan que no pueden parar de leerlo o que el libro les trae paz.

Yo solo esperaba que la gente lo leyese, con eso ya estoy satisfecho. Si además te llevas críticas tan positivas pues no puedo estar más feliz.

¿Y cómo que has decidido apostar por la autoedición?

El mundo editorial es complicadísimo, y más si no tienes contactos ni ochenta mil followers en tu cuenta de Instagram. Entonces vi una opción alternativa, que pasaba por la compañía Amazon. Gracias a su sistema, puedes editarte un libro de forma muy sencilla y accesible, sin hacer ninguna inversión. Esto, en el futuro, seguro que acabará dañando a las grandes editoriales, puesto que aquí lo que contará al final es si el libro gusta de verdad o no, y no la cantidad de contactos o followers que tenga tal o cual autor para vender libros.

¿Cómo fue la presentación en tu pueblo, Sot de Chera?

Fue un momento que nunca olvidaré. Lo presenté junto al alcalde, Tomás Cervera, a quien estoy muy agradecido por la oportunidad. Sot de Chera es el pueblo de mis padres, tengo allí todas mis raíces, familia y muchísimos amigos desde la infancia. Siempre me he sentido muy querido allí y me lo demostraron una vez más en la presentación. Les tengo un agradecimiento enorme, ¡además está medio pueblo leyéndose el libro!

Hay algunas referencias, personajes y lugares inspirados en Sot de Chera. Mientras lo escribía me hacía gracia pensar que quizás algún día alguien del pueblo lo leería y los descubriría.

Para terminar, ¿hacia dónde se encamina Marcos Vanacloig después de la publicación de este libro?

Recientemente traspasé la academia de inglés que tenía. Voy a tomarme un tiempo para viajar, terminar el segundo libro… ¡Y lo que me traiga la vida!

Pic: Rebeca Fernández

Los Habitantes del Vacío

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