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Luis Costa

Por lo general, la gente que acude a los clubs no está muy abierta de miras a escuchar diferentes estilos en una misma noche”

El dj y periodista Luis Costa viene a Valencia, la tierra que le inspiró su libro Bacalao (Ed. Contra) y musicalmente, y lo hará el próximo 21 de abril, en la sala La Carbonera, junto a los grandes Josep Llop y Rubén Rodrigo. Así que aprovechamos su inminente visita para entrevistar a este genio del beat para hablar de la ciudad, sus ideas y, sobre todo, de la música.

¿Qué esperas de tu vuelta a Valencia?

Ver de nuevo a todos los buenos amigos que tengo allí, comerme una buena paella y ver si me da tiempo de pillar algunos vinilos en Ultrasound, esto último es lo único que veo más complicado, porque voy un poco pillado con el programa de tarde-noche en La Carbonera

¿Qué te llevó a escribir Bacalao? ¿Cómo sentiste personalmente esta conexión con la ciudad de Valencia?

Mi interés por esta época siempre estuvo allí, cuando tenía 17 años me pasaron cintas de Spook, Chocolate, a.c.t.v y me tenían fascinado. La conexión con los locales de Barcelona que pinchaban fue muy intensa durante un dos o tres años… Y pasado el tiempo, con el documental 72 Horas, La Ruta a València y el libro de Oleaque, En Éxtasi, de un modo aún inconsciente aún, se estaba gestando el origen de Bacalao. Pero no lo advertí de un modo consciente hasta el 2014, cuando empecé en serio con este proyecto, cuando se lo planteé a la editorial y lo aceptaron. Pero tengo que decir que sin el libro de Oleaque, es bastante probable que el mío no existiera.

¿Tienes en mente algún libro futuro?

Sí, tengo otro entre manos que haré en colaboración con otro periodista catalán, pero todavía no puedo revelar los detalles…

Con otros djs o músicos con los que trabajas o que son tus amigos, ¿has tenido momentos de especial conexión, en los que hayas compartido ideas, proyectos o actuaciones?

Desde luego, muchos, afortunadamente. Con mi mejor amigo Borja Malet, con quien venimos conspirando desde que teníamos 17 años (bueno, yo soy un año mayor, que conste, haha) empezamos a pinchar juntos en la primera sala de nuestra vida, el club New York de Barcelona, y fundamos el club itinerante Touché, con Dj Loe (Eloy Martín, director del Monegros Desert Festival) y con Dj Fra de Nitsa. Luego monté The Melting Pot con Pablo Maffi, con quien fuimos residentes durante 4 años del club del Hotel Omm de Barcelona. Y con multitud de djs ha habido noches memorables pinchando juntos, suelo liar siempre que puedo a Zero, Undo o Sergi Deckard, entre otros.

¿Cómo valoras pinchar en una sala como La Carbonera?

Me gusta mucho el espíritu abierto y de entusiasmo musical que desprende, donde la música está claramente por encima de cualquier otro aspecto. Además, siendo un espacio pequeño, te da la oportunidad de hacer algo más personal y soltarte musicalmente. Voy con esa idea.

¿Qué nos tienes preparado? ¿Podrías mostrarnos alguna pista?

Me gustaría hacer algo más variado de lo que hice la primera vez que vine, el año pasado, que no tenía todavía la sala muy por la mano. Tengo ganas de tocar un poco todos los estilos que suelo pinchar en mis sesiones, y según vea cómo reacciona la pista, me iré hacia un lado más oscuro y contundente o hacia otro más luminoso y groove, a ver qué pasa. Con la calma y sin llevar nada prefigurado. Estoy escuchando cosas de house muy buenas que me gustaría soltar, además el viernes pincho con Kornél Kováks en la sala Lolita de Razzmatazz y vendré de pinchar house a lo loco.

¿Cuáles son tus últimos tracks que más te han llamado la atención?

El último EP de CPI me ha gustado, todavía no lo he probado en una sesión, pero me tiene pinta de petarlo. El EP de Donarra Chienne D’Humanite es tremendo y de ahí me tiene loco el Illusions:

Lo mismo que el Lemon Fanta del valenciano Pépe, que es una fiesta y muy elegante. Luego estoy recuperando un clásico del sello de New York Nu Groove, el Overdose de Major Problems, que es un temarral de acid clásico:

¿Qué sellos y artistas te están llamando últimamente la atención?

Como sellos, Ombra Internacional, Sin Hilo, Frigio, Lobster Theremin, Pinkman

¿Cómo valoras tu evolución en los últimos años respecto a la música que pinchas?

No me gusta quedarme atrapado en determinadas escenas o sonidos, porque termino aburriéndome de lo que pongo. Y según me da, voy poniendo un rollo u otro, también según la sesión y como vea a la gente. Puedo empezar una sesión larga pinchando balearic y terminar con techno. Y de ahí puedo pasar por disco, italo, new wave, acid, electro, house… Ahora estoy un poco con el electro y breaks, y de pronto meto temas con estos ritmos para romper la linealidad de la sesión… Pero creo que siempre hice lo mismo si lo pienso realmente.

¿Cómo adaptas los sets que son de largo alcance respecto a los que tienes mucho menos minutos en cabina? ¿Te gustaría compartir algún set? Y si es así, ¿cuál fue tu criterio musical?

No se me da muy bien adaptarlos, lo pasó realmente mal porque no sé muy bien qué poner y me agobio, me da la sensación de que no me da tiempo a poner nada y de que me dejo de poner un montón de tracks… Al final las enfoco todas igual y me da tiempo a poner lo que me da, eso sí, procuro empezar con el tempo y el rollo que toca en cada momento.

Algo que me llama mucho la atención de tus sets es que combinas diferentes estilos, ¿cómo desarrollaste esta perspectiva tan ecléctica y heterodoxa?

Es lo que comentaba un poco antes, que no me quiero aburrir machacando escenas o estilos. Me gusta mucho el rollo de sellos como Giegling o Lobster Theremin, pero creo que después de media hora con ese rollo ya me dan ganas de saltar a otra cosa, por ejemplo. Lo mismo me pasa con toda la onda más nueva newbetera y darky, que al rato me puedo llegar a cansar y no la incluyo en todos mis sets, por más que la onda me vaya. Yo empecé pinchando una mezcla de pop, indie y electrónica, en mi primera residencia larga como profesional, allá por 1994, y creo que me marcó al respecto de la variedad en las sesiones y siempre lo he procurado desde entonces. Sin embrago, todo ha cambiado mucho, y cada vez hay menos espacio para este tipo de sesiones en los clubs, donde todo es mucho más lineal, o de un rollo o de otro. Por lo general, la gente que acude a los clubs no está muy abierta de miras a escuchar diferentes estilos en una misma noche, creo…

Cuando pinchas, ¿sueles pinchar en casa o lo dejas directamente para los bolos?

Sólo pincho en los bolos, entre semana no tengo tiempo, sinceramente. A veces me da por ahí y separo unos discos y me hago unas mezclas y a disfrutar, pero lo hago ocasionalmente, mucho menos de lo que me gustaría.

¿Qué te llevo a ser dj? ¿Y a tomártelo de forma profesional?

Amo la música y siempre he sido un gran coleccionista, ya siendo un adolescente. Estaba todo el día grabando cintas recopilatorias y las regalaba, algunas para impresionar a chicas, claro. Se me daba bien, y creo que eso fue el inicio inconsciente. A los dieciséis años pinché como amateur en algunos bares, luego también en fiestas, y luego ya me estrené como profesional y vi que además me podía ganar unos pavos y pagarme este maravilloso vicio de comprar música. Luego con el tiempo se ha convertido en una parte muy importante de mi profesión, la otra la he empleado en escribir.

¿Cómo gestionas tu tiempo y esfuerzos para desarrollar tu trabajo, la música, los bolos…?

La verdad es que voy como pollo sin cabeza. Ando con mil historias a la vez y no puedo dedicarme sólo a pinchar, por lo que encajar los bolos es una auténtica proeza para mí. Ando con la voluntad de reducir la cantidad de sesiones para poder organizarme con el resto de cosas que tengo entre manos… Pero me flipa hacerlo y siempre hay ganas.

¿Recuerdas algunas actuaciones en las que conectaste especialmente con el público, con tu música?

Ha habido algunas, pero no las recuerdo todas. De un tiempo a esta parte menos tal vez, no sé si por un tema de que estas sesiones más locas y con variedad de estilos son menos aceptadas por el público. Puede ser. Recuerdo mi primera sesión en el Sonar como una de las más especiales. Fue de día, como de 13 a 14 creo, y de pronto se puso a llover. Empecé con la IDM de la época, esto sería 1998, y los que estaban allí se quedaron mojándose como ensimismados por la música y con una sonrisa de par en par. Luego seguí con electro y dub techno, paró de llover y la gente acabó bailando a pierna suelta. Fue brutal. Y es una putada, porque tenía esa sesión grabada por Javier Blánquez en mini-disc (él tenía un programa de radio entonces y la pasó allí) y se perdió.

 

Para terminar, ¿qué nos puedes decir de tus proyectos presentes y futuros? ¿Hacia dónde te diriges?

Estoy preparando algunas producciones junto a Fernando Lagreca que imagino que algún día verán la luz, pero todo esto muy lento y nunca sabes. Y también estoy con algunos edits entre manos que me gustaría mover también. Al tiempo que ando envuelto en este nueva aventura editorial que me tiene muy excitado.

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