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Lara Peiró

“Creo que entre todos estamos matando a la poesía”

Lara Peiró (Valencia, 1994) es escritora y poeta. Desde que empezó, no ha parado de crear y participar en el mundo literario. Sin embargo, su último poemario Del Silencio (Ed. en Huida, 2017) representan un paso literario desgarrador a la edad adulta, pero también a una forma de torcer el lenguaje, indagar en él, sacarlo de su encasillamiento mundano, para darle voz, para situarlo y situarnos desde otra lugar, desde otra perspectiva.

¿Cuantos años tienes, a que edad empezaste a escribir y cómo?

Empecé a escribir muy pronto. De pequeña me gustaba copiar poemas y textos de libros de casa de mis abuelos. Me enseñaron a leer con el Poema de Mio Cid. No entendía bien lo que leía, pero luego mi abuelo me lo explicaba. Y así hasta que llegué a poetas como Miguel Hernández o Neruda. Con todas esas referencias te puedes imaginar que no tardé mucho en intentar imitar lo que leía. Mi abuelo me regalaba libretas en las que escribir y dibujar las ocurrencias de infancia. Aún guardo en casa esas libretas.

Bueno, tengo 23 años. No me gusta mucho decir mi edad porque enseguida te meten en una lista de poetas jovencísimos y a veces no es lo más apropiado. En mi caso no lo es.

¿Cuándo decidiste escribir poesía?

No creo que sea algo que se decida. Yo creo que es algo que te inculcan. Nadie nace sabiendo. Como te he dicho antes, si desde niño te enseñan a leer poesía y aprendes de ella, no fue difícil que acabara escribiendo el mismo género. Además, no he tenido una vida fácil y supongo que sin quererlo me lancé a la poesía que me ofrecía un abanico mucho más amplio para aliviarme que otros géneros literarios. Pero no fue algo premeditado.

Desde que empezaste a escribir, ¿cuánto ha cambiado tu poesía desde entonces hasta ahora?

Mucho. Teniendo en cuenta que empecé a escribir con 5 o 6 años, ya te puedes imaginar que mi calidad poética ha cambiado mucho. Mi primer poemario estaba compuesto por muchos poemas de adolescencia y eso se nota. Hay muchas personas que me han dicho que las voces de mis dos trabajos publicados parecen estar escritos por dos personas diferentes. Del Silencio ha sido madurar. Ha sido 23 años de leer mucho, sobre todo poesía, y de tener grandes ejemplos a seguir.

¿Nunca has tenido la tentación de guardarlo en un cajón y esperar a una cierta madurez?

Bueno, muchos poemas están en un cajón y no creo que vean nunca la luz. Estos lo estuvieron y seguirían ahí de no ser porque una persona que admiro y respeto, me dijo que tener eso en el cajón era un desperdicio para la poesía. Y no por la madurez, soy bastante vergonzosa y no me gusta ser el centro de atención. Otro problema es que para mi nunca van a estar perfectos. El proceso de creación de un poema es muy largo o al menos en mi caso. Los poemas publicados han sido escritos, borrados y vueltos a escribir tantas veces, que al final los tuve que sacar del cajón.

¿Cómo ves el panorama actual? ¿Qué esperas de los poetas de tu tiempo?

Creo que entre todos estamos matando a la poesía. Nos hemos empeñado en poner etiquetas. La calidad ha dejado de importar y ahora prima el colocarte en los primeros puestos de ventas de las librerías, sabiendo que para ello, la calidad del escrito va a ser muy deficiente. Hace unos días leí de manos de un gran crítico, que entre los libros de poesía más vendidos no había ningún poeta. Por una parte le respaldo, por otra no, porque esa etiqueta de los no-poetas va directamente relacionada con la edad y cuesta mucho hacerse un hueco en este género. Hay poesía y poesía. Hay poesía infantil, hay poesía juvenil y hay poesía de la de siempre. Lo fácil es irte a lo intenso que es como yo llamo a la poesía juvenil. Sabes que vas a vender. Eres escritor, eres guay.

Hay grandes voces de poetas de nuestro tiempo que apenas pasan de los 25 años y sin embargo, no los vas a ver en esas malditas listas de poetas intensos. Si tu vas a las librerías, en la mesa de novedades, apartados del resto de poetas, tienes a los poetas intensos, a la poesía juvenil. ¿Por qué? Pues porque venden. ¿El resto? En la estantería, cogiendo polvo. Siempre que voy a una librería de las grandes, ya sabes, veo que mi libro está encajonado entre grandes poetas, pero nunca lo veré en esa mesa.

¿Es Valencia una ciudad adecuada para la vida de los poetas?

Yo creo que sí. He estado viviendo un tiempo fuera, en una ciudad con una oferta cultural mayor a la de Valencia. Pero sorpresa para mí cuando regresé. He visto que hay muchos más eventos culturales y muchos relacionados con la literatura. Además hay algunos barrios que parecen sacados de un libro. Estoy muy contenta con la Valencia de ahora, ojalá que dure…

¿Vas a muchos recitales? ¿Qué sitios prefieres para ver lecturas?

Voy a menos de los que debería. No lo paso muy bien siendo el centro de atención. Me pongo muy nerviosa y no lo acabo de disfrutar del todo. Pero es cierto que la poesía al final y al cabo está hecha para ser recitada. Intento ir a un recital como mínimo al mes. El último año no fui a muchos porque estaba trabajando en el poemario Del Silencio, pero este año estoy en muchos carteles. Empecé yendo a los micros abiertos del Kaf Café, lugar donde voy a presentar mi segundo libro. Ahora suelo ir más a Vivir en Verso, un proyecto genial que organiza Nieves Pones, o también a Versonalidad, y a veces también a Moviendo Poesía.

¿Crees que somos una generación que está más pendiente de ser escritor que de escribir?

Sí. Esta pregunta se relaciona con la del panorama actual de la poesía. ¿Por qué la poesía cada vez va perdiendo calidad y ganando seguidores? ¿Por el uso de un lenguaje más simple? No lo creo. Lo que pasa es que el poder de nuestra generación radica en el número de seguidores de Instagram. Así que el ser escritor de éxito depende de si eres un escritor de moda, es decir, si tienes muchos seguidores. ¿Consecuencia? La calidad del texto no importa y lo único esencial es tener una buena imagen misteriosa o de chico malo, tipo estrella del rock. La mitad de los escritores super ventas están más pendientes de que su cuota de seguidores en redes sociales no baje que en el oficio de ser escritor. ¿Qué más da lo que escribas si te van a comprar igualmente?

¿Necesitamos poesía frente a la incertidumbre?

Bueno voy a poner un ejemplo claro y típico. Cuando tienes problemas de amor acudes a la poesía, quizás porque muchos poemas fueron escritos a raíz de estos conflictos sentimentales. Mi vida es incertidumbre pura y dura. Por eso yo hablo tanto de luz en mis poemas porque me refugio en la poesía para poder sentirme viva.

¿Cómo definiríais la poesía que haces?

Poesía de Lara jajajajaja. ¿Poesía en huida? ¿Poesía? ¿No poesía? No soy muy de definiciones.

¿Te sientes a veces como si estuvieras jugando más que escribiendo?

No. Tampoco te voy a decir que sea un trabajo. No me cuesta escribir un poema porque es algo que me nace.

¿Cómo encaras tu escritura, qué estás transmitiendo?

En este último libro: madurez. El título dice muchas cosas. He escrito de lo que no digo, de cómo se siente Lara ante muchas facetas de la vida común. Incluso me ha dado por escribir del amor, algo inusual en mí.

Tu escritura evita toda artificiosidad por la musicalidad del relato. ¿Crees que se ha abusado -y se abusa- demasiado de las figuras impostadas, excesivamente descriptivas y forzadas en la poesía?

Bueno yo soy de las de menos es más y en general tiendo a eso en muchos aspectos de mi vida y la escritura no iba a ser menos. Creo que a veces, el poeta, en esa búsqueda máxima de la belleza del lenguaje se excede. Pero esa es mi opinión. Yo suelo usar muchas metáforas, por ejemplo. Pero siempre son hacia objetos comunes que encajan a la perfección con el lenguaje tan común que a veces utilizo. Hoy en día no se abusa de esas figuras impostadas. Vamos es que ni existen. Se tiende a buscar un lenguaje simple con el que vender y vender y vender y por supuesto conseguir más seguidores. De hecho, cuando empecé a publicar poemas, usaba muchas figuras y mi lenguaje era incluso forzado por buscar la rima. Un poeta que hace este tipo de poesía de super ventas, que se suele decir, me dijo, ¿sabes por qué no tienes tantos seguidores en tus redes ni vendes tantos libros como yo? Porque tú haces poesía y yo hago tweets.

Hay una fuerte influencia cinematográfica en muchas de las imágenes que evocas. ¿Ha sido el cine una influencia directa?

Es la primera vez que me dicen esto y mira que cuando intentan analizar mis influencias me han dicho cosas raras. ¿Dónde ves las influencias cinematográficas? La verdad es que no creo que me haya influido. Lo siento para los amantes del cine, pero yo soy de las típicas personas que se ponen una peli en casa y me duermo a los cinco minutos. Las únicas películas que veo enteras son las que veo en el cine, lugar al que sí que voy muy a menudo.

¿Crees que nos centramos mucho en la poesía escrita y poco en explorar las posibilidades de la oralidad?

Sí. Hace poco reflexioné sobre esto justo en un recital de Valencia. Vino un poeta creo recordar que de Barcelona, no estoy segura. Bueno, tenía unas dotes dramáticas brutales. Explotaba la oralidad de sus versos de una manera que me quedé plasmada. La puesta en escena es muy importante si recitas y es algo de lo que ni nos damos cuenta.

¿Qué te han dado Internet en lo que a trayectoria y aprendizaje se refiere?

Tener contacto con otros poetas sobre todo latinoamericanos y estar metida en tantos proyectos impresionantes con gente maravillosa. Pero también he de decir que nos ha dado muchas cosas malas como el maldito poetweet.

¿Cuáles son tus influencias, no sólo literarias, sino en general?

Solo ha habido una persona no escritora que me ha influenciado que fue mi abuelo. Es el que me daba libros, me enseñaba a escribir, leer y me hablaba de poetas que él no pudo leer en su juventud. La base literaria fue suya. Por mi cuenta descubrí a escritores que se han convertido en grandes referentes. También busco la inspiración en la música. El resto son literarias. Empecé con Miguel Hernández y Lorca como casi todos, y con Bécquer claro. Pizarnik es una lectura recurrente, siempre la tengo en la mesita de noche. Fanny Rubio, la que me animó a mirarme como poeta y me enseñó tanto durante las muchas veces que compartimos aventuras por Berlín. Luna Miguel es también un ejemplo, yo creo que para muchos poetas de nuestra generación, ya que ha fomentado mucho la publicación de poetas que de otra manera no hubiéramos conocido al igual que Oriette D’Angello. Del otro lado del charco y completamente contemporánea, mi querida Daniela Gaitán que tantas veces me pone la piel de gallina con sus versos. Y sobre todo autoras alemanas. Bueno miento, sobre todo Christa Wolf con la que tanto alemán he aprendido. Me acabo de dar cuenta que casi todas son mujeres. Supongo que algo está cambiando en la poesía…

¿Estás trabajando en algún proyecto? ¿Algún proyecto de publicación entre manos? ¿Algo que quieras desvelar?

Bueno no es un misterio. Junto con otras poetas y artistas coordino el proyecto de La Zine, un fanzine en el que publicamos a mujeres o artículos que hablen sobre la mujer de ramas artísticas como la fotografía, ilustración o poesía. Es una manera más de dar difusión a esos nombres que en otros tiempos hubieran tenido que ser anónimos. Creo que no somos conscientes de lo oprimidas que hemos estado durante tantos años y ahora que tenemos cierta libertad tenemos que aprovecharla al máximo.

Ya lo he dicho varias veces por redes sociales, estoy trabajando en el manuscrito de lo que será mi primera novela. Estoy bastante contenta con lo que llevo escrito de momento. No puedo decir mucho aún pero espero que esté lista para el 2018 y quién sabe si publicada en el 2019. Eso no depende de mi.

¿Qué nos puedes decir de tu próximo poemario: Del Silencio (Ed. en Huida, 2017)?

Del Silencio es una despedida. En él se cierra una etapa de mi vida. Es íntimo, muy íntimo. He escrito desde la sinceridad y es algo que se ha notado porque cada poema despierta un sentimiento distinto. Está dividido en 3 partes: casa, habitación y silencio. Hablo de la familia, hablo del amor y hablo de las cosas que nunca digo. Como ya he dicho, me despido de la poesía una temporada para centrarme en mi próxima novela. Supongo que no solo por el hecho de que quiera concentrar toda mi energía en ella, sino porque tras escribir Del Silencio me he quedado vacía.

Y para terminar, ¿qué planes tienes para el futuro?

Estamos mirando la posibilidad de presentar el libro en otras ciudad como Madrid o Sevilla, quizás también Murcia. Yo personalmente quiero que este proyecto salga bien. Ha sido muy duro escribir sobre ellos. Y por pedir, me encantaría acabar siendo una buena traductora literaria y estrenarme con Der geteilte Himmel de mi Christa Wolf. La verdad traducir y publicar ese libro sería un sueño hecho realidad. Pero no soy de planear cosas, que sea lo que tenga que ser.

Lara Peiró

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