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Iván Smoka

“No creo que exista algo tan definitivo en mi vida como la música”

Foto: Dominik Valvo

El dj y productor madrileño Iván Smoka aka Disco Felino lleva tiempo experimentando con la música desde todos los ángulos, hasta dar con el sonido y el mensaje concreto que quiere transmitir. Ha conseguido mantenerse en un terreno único, en un momento donde cada vez resulta más difícil sonar diferente. El resto ha sido cuestión de tiempo, ideas, aciertos, afinidades, inagotable curro, y una honestidad y pasión hacia la música que ha removido tierras.

¿Hasta qué punto ha sido y es importante para ti la música?

Forma parte de mi vida desde que era niño, tengo fotos (y algún vago recuerdo) de cuando tenía apenas 3 años, tocando, jugando y escuchando vinilos en la habitación de mi hermano mayor.

Con 8/9 años me gustaba grabar cintas con mis canciones favoritas de la radio y las ponía una y otra vez. También me llamaban mucho la atención las películas de la época o los videojuegos de mi viejo Commodore 64 especialmente por la música. No creo que exista algo tan definitivo en mi vida como la música.

¿Estuviste vinculado a la música electrónica desde un principio o te dedicaste a otros géneros antes?

Desde niño nunca tuve prejuicios y escuchaba muchos tipos de música. Así que cuando empecé a mezclar en la segunda mitad de los 90, en mi colección de discos ya tenía de todo, desde rock y metal/hardcore punk a bandas sonoras, electrónica por supuesto o hip hop.

¿Crees que hay valores propios de la cultura musical que deberían defenderse o, por lo menos, que no deberíamos olvidar?

Obviamente si. Es como hablar de otras expresiones artísticas como literatura o cine. La música es un universo infinito, mas allá de un momento o lugar. Profundizar en ella es tan válido como en la pintura o la fotografía. Por mucho que ahora nos vendan la radioformula o lo instantáneo, lo que trasciende no surge de la noche a la mañana, y lo que no, mejor no perder mucho tiempo con ello.

Hay que defender el trabajo constante, el verdadero amor por la música y no tanto por ser popular o reconocido.

¿Cuáles fueron tus primeras influencias? ¿Cuáles son las de ahora? ¿Qué te llevo a ser dj? ¿Y a tomártelo de forma profesional?

Mis primeras grandes influencias, vamos que yo recuerde, fueron de finales de los 70 y los 80. Cuando era pequeño, escuchaba los discos de mi hermano de Brian Bennett, Sex Pistols, Depeche Mode, etc.. Eso me marcó mucho. En cuanto pude comprarme cosas, me lancé a por mis propios discos, me encantaba el sonido de Jan Hammer y Vangelis, las bandas sonoras y música con mucha profundidad armónica.

Actualmente mis influencias son dispares, me encanta el Indie Ambient, también escucho mucho Jazz, Lo Fi Hip-Hop o artistas como Dorian Concept, The Holydrug Couple o Gigi Masin.

Lo que me llevó a ser dj fue que me atraía la posibilidad de mezclar toda esa música que ya coleccionaba, de un modo mas fino, porque lo de grabar cintas recopilando temas, es algo que ya hacía desde que era niño. No solo para mi, para amigos, familia, etc..

Tomármelo de un modo profesional fue algo que surgió rápido, pues en cuanto tuve mi mesa de mezclas y aprendi a usarla, un amigo que tenía un pequeño bar en el centro, me llamó para que pusiera música. Así que cobrando una miseria, pasaba las tardes/noches de los fines de semana.

Algo que me llama mucho la atención de tus sets es que combinas diferentes estilos, ¿Cómo desarrollaste esta perspectiva tan ecléctica y heterodoxa? ¿Cómo adaptas los sets que son de largo alcance respecto a los que tienes mucho menos minutos en cabina? No te gustará que te etiqueten en determinados estilos o géneros… ¿En la variedad está el gusto?

Pues creo que todo viene de la misma base y que nunca me ha salido bien quedarme mucho tiempo en un solo sonido. De hecho, mis referentes como djs son muy eclécticos. Laurent Garnier, Andrew Weatherall o nacionales como HD Substance tocan muchos palos con éxito. Si escuchas mucha música antes de ser dj, cuando pinchas eres ecléctico. Ya lo he dicho en otras ocasiones, hay bastantes djs que empiezan a escuchar y coleccionar discos solo cuando empiezan a pinchar, por eso se quedan en un estilo, tal vez dos, para mi es respetable, pero no es el mismo proceso.

Según veo, un set largo está compuesto de varios pequeños. Así que la mentalidad es casi siempre la misma, aunque la extienda en el tiempo. El discurso tiene que existir, el viaje… Siempre depende de donde se vaya a escuchar obviamente, pero la preparación es la misma. Generar momentos que transmitan un sentimiento, buscar el contraste, despertar el interés, la emoción.

La única etiqueta que me ha gustado a lo largo del tiempo, me la dijo Beppe Loda hace unos 8 años cuando le trajimos a Wonky. El se auto-denominaba como dj alternativo, me pareció genial. Así me siento y creo que define mi espíritu como pinchadiscos.

¿Te gustaría compartir algún set? Y si es así, ¿cuál fue tu criterio musical?

Bueno, dado que es una entrevista relajada y profunda, aprovecho para comentarte que he ido borrando de la red la mayor parte de mis sesiones online, principalmente porque quiero dar prioridad a la música que hago y los directos. Aunque también es verdad que alguna subiré pero menos que antes. Igualmente para la ocasión me parece muy oportuno compartir esta: 

Es una sesión que hice bajo el seudónimo de Superama 3am, porque pretendía que reflejase el estilo a grandes rasgos que va a impregnar esta personalidad, tanto produciendo como pinchando. Electrónica de baile o no, pero siempre con mucha profundidad, armonías trabajadas (lejos del techno seco carente de armónicos) y rozando las fronteras de la música experimental.

¿Cómo valoras tu evolución musical en los últimos años respecto a la música que pinchas?

Pues me siento en una extraña y feliz coherencia con la evolución que he llevado desde que empecé, es decir, me siento mas cerca de sonidos menos agresivos y a la vez mas complejos, no se si es porque me hago mayor. La música que he pinchando casi siempre tenia una parte emocional fuerte que contrastaba con la rítmica. Hoy en día creo que he ganado en emociones, frente a un descenso en la intensidad rítmica, creo que todo dentro de una evolución lógica.

A nivel de producción, veo que desde Gatos Negros has dado un giro importante. ¿Qué podrías decirnos de tu nueva orientación musical? ¿A qué es debido este cambio?

Gatos Negros fue un punto de inflexión en el camino. El rock y las guitarras siempre estuvieron muy presentes en mi vida y había que darles salida, era cuestión de tiempo. Gracias a Christian y luego a Rubén, lo logramos. Cuando aquello acabó para mi, me sentí completo en ese aspecto y pasé página a un nuevo capitulo en el que mostrar mas de lo que hay en mi cabeza. Por eso me metí en la electrónica mas compleja porque nunca había podido profundizar en ella. Actualmente los medios lo permiten y mi madurez como productor creo que también.

¿Qué períodos y estados de ánimo has atravesado a nivel creativo? ¿Esperabas este resultado?

Pues supongo que los habituales en cualquier ser humano contemporáneo. Solo que cuando estoy de bajona, no me veo capaz de expresarme bien a nivel musical. En ese momento pongo piloto automático y repaso lo que he hecho, aparte busco escuchar música nueva, que siempre me estimula. Así que cuando recupero la energía, que suele ser rápido, he aprendido algo nuevo. El resultado casi siempre es inesperado y muy positivo.

¿Qué intentas transmitir a través de tus sonidos?

Actualmente emociones profundas que en definitiva hagan sentir bien. Aunque en algún punto pueda haber ligeras asperezas, al final del camino nos espera el bienestar y una sonrisa.

Hay demasiada presión a nivel social, político y emocional, así que la idea es llevarnos a lo contrario. Siempre he sido consciente del poder curativo y terapéutico de la música, por eso me interesa aportar hacia terreno, ya que yo mismo he sentido la fuerza que transmite. Es el momento que nos toca vivir.

¿Cuál es tu criterio a la hora de producir? ¿Qué te inspira? ¿Qué sensaciones y sentimientos plasmas en tus producciones? ¿Qué ideas encontraremos detrás de tus temas?

Pues es un proceso muy instintivo y natural, normalmente no me marco pauta a la hora de diseñar sonidos o de buscarlos. Sale todo de un modo natural. Normalmente refleja el momento en el que estoy. No pienso en si se podrá pinchar o no, ni en que estilo es.. me pongo a trabajar y lo que sale, sale. El mío es un sonido sincero, tal vez un poco exhibicionista, pues muestra como me siento y quien soy sin tapujos. No pretendo vender. Así dicho, puede sonar al típico discurso, pero conozco a bastantes productores que si elaboran sus producciones con un plan de ventas delante. El mercado manda, o eso dicen. Por mi parte, está demostrado ya que no puedo trabajar así.

De todas tus colaboraciones tanto con sellos como con artistas, ¿con cuál has disfrutado más?

Mi etapa pre-Gatos Negros con Christian Cedrón la disfruté muchísimo, quizá la que más. Hicimos un montón de cosas que me enorgullecen y teníamos un química genial. Luego el final de mi etapa mexicana dio sus frutos. Me sentí muy realizado colaborando y experimentando.

¿En qué tipo de lugares te sientes más cómodo tocando, en sitios pequeños, quizás?

Sin duda, desde siempre digo que mi música favorita es para espacios pequeños, aunque por circunstancias de la vida se haya podido escuchar en grandes eventos. Aunque como dj profesional desde hace ya 22 años, he sido feliz y disfrutado en entornos de todo tipo.

Cuando pinchas, ¿sueles pinchar en casa o lo dejas directamente para los bolos?

En casa hago aquello de buscar un vinilo, ponerlo, luego otro y otro.. y otro mas, hasta que me canso y paro. Solo tengo mis platos y una mesa, así que los uso esporádicamente con vinilos, nada de Traktor. Aunque, actualmente, en clubs pincho en formato digital por lo que mis mezclas contemporáneas suenan solo en los bolos.

Qué sellos o artistas te interesan y que escuchas actualmente? ¿Y clubs?

Pues de baile, me interesa mucho gente como Axel Boman, Herbert o Robag Wruhme,  que aunque no sacan mucho material si han definido un sonido dentro de la electrónica contemporánea. En cuanto a clubs, poco te puedo decir, pues solo me interesa la parte mas arriesgada de la programación que veo en el Café Berlín de Madrid. El resto casi no me llama la atención. Salvo eventos puntuales en Specka o Siroco, siento que en Madrid está muy seca la escena.

¿Cómo ves la escena nacional? ¿Piensas, como algunos dicen, que tenemos mucho que aprender de las escenas de fuera y el sentimiento de comunión que hay?

En lo cultural, los españoles siempre hemos llegado un poco más tarde a todo, pero al final llegamos. Yo he vivido esa comunión que hay en las escenas de fuera y es real. Cuando la economía mejore y nos ayude a superar la enorme crisis social que hemos vivido, la gente se sentirá un poco más segura de sí misma, probablemente habrá menos envidia, más unidad, más escena.

Además de la música, ¿cuál ha sido tu relación con otras artes? ¿Has tenido influencias desde otros campos? ¿Qué has aprendido de ellos?

Estudié 4 años de diseño gráfico, así que la imagen forma parte de mi vida. Creo que todo va unido, sobre todo cuando tienes ese sentimiento/necesidad de avanzar. En el diseño he crecido mucho tras otros 20 años trabajando en ello, he aprendido a expresarme libremente (de verdad), a entender mi mundo interior e intentar plasmarlo. Esa madurez ha sido casi simultánea en la música, pues siempre fue todo unido.

¿Te sientes cómodo en tu ciudad? ¿Es una ciudad adecuada para poder vivir de la música? ¿Crees que hay alguna relación entre la ciudad y la música que ahí se pincha y produce?

Me siento cómodo en Madrid porque tiene una relativa tranquilidad, aunque muchos la vean como una gran ciudad ruidosa, es pequeña, bonita y tiene un clima bastante equilibrado, aunque no paremos de quejarnos. Como ciudadano se vive más o menos bien. Hasta ahí todo, porque por otro lado está llena de gente gris, la cultura es cada vez más minoritaria y como la educación de este país fomenta cada vez menos el interés por el arte y la cultura en general, la calidad del público ha descendido hasta los infiernos. Es algo muy notable, que sobre todo corroboran artistas que nos visitan de fuera cada cierto tiempo y desde hace años.

Así que no, no se puede vivir de la música, a no ser que te dediques al reguetón y/o derivados.

No tengo duda en que existe una relación directa entre el entorno y la música que se produce. Y quien dice música, dice cine, pintura, fotografía o poesía. Es inevitable que el entorno no influya. Prueba de ello es que MUCHOS de los grandes talentos de Madrid, tarde o temprano, se marchan.

Para terminar, ¿qué nos puedes decir de tus proyectos presentes y futuros? ¿Hacia dónde te diriges?

Mi presente como dj se llama Radio Dadá. Esta propuesta original, que no nueva, actualmente retoma el espíritu de los bares y clubs en los 90 más calmados donde la música bajaba la intensidad a favor de un mayor disfrute. Hemos montado una cabina de dj en un sofá, y allí cada viernes en la azotea del Hotel Me (Plaza Santa Ana) se pueden ver y escuchar djs y directos de música downtempo, ambient y electrónica más cuidada y profunda de lo que habitualmente se oferta en la ciudad.

En cuanto a la producción hay dos caminos en los que me encuentro. El primero es un álbum, con posterior directo de Superama 3am, el proyecto que os comenté antes y que empezó en mi etapa mexicana, donde desarrollo mi lado más emocional, experimental y detallista. Es lo más libre y personal que he hecho hasta ahora.

Por otro lado, estoy construyendo un álbum de Hip Hop con un cantante tenor que también es poeta. El es un gran talento y estamos descubriendo que nos salen las cosas muy rápido juntos. La cosa empezó de un modo casi espontáneo y vamos dando forma al proyecto, del que espero poder hablaros más dentro de poco.

¿Hacia dónde me dirijo? Supongo que al futuro, sin más. Volver al pasado no me interesa. La vida tiene que seguir avanzando.

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