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Iñaki Domínguez: El Signo de los Tiempos

“El exhibicionismo tiene mucho que ver con el puritanismo”

Pic: Silvia Varela

El antropólogo Iñaki Domínguez reflexiona en su último ensayo: Signo de los tiempos. Visionarios, locos y criminales del siglo XX (Melusina) sobre personalidades de la talla del actor porno John Holmes hasta productores musicales psicóticos como Phil Spector, pasando por criminales de barrio como Stanley Tookie Williams. Personalidades extremas que nos hacen pensar y repensar sobre un tiempo marcado por la ejemplaridad y puritanismo donde nos recuerdan, en cada página, que nadie se libra de la inmoralidad que esconde cada uno. Un libro atrevido, crítico y sólido, que vuelve a erigirse como cartografía de unos tiempos marcados por el desajuste constante.

¿Qué te impulsó a escribir el Signo de los Tiempos?

Fue mi interés en la cultura pop y las vidas de personajes excesivos. Me parecía, por otra parte, interesante analizar ese zeitgeist de los años sesenta, que fue encarnado en la contracultura; una contracultura que se expresa en ámbitos paralelos: la pornografía, la música, el cine, la política, etc. Quería encontrar una trama unitaria que explicase todos esos fenómenos de cambio en distintos terrenos.

¿Cuál es tu criterio de selección de protagonistas en el libro?

La fascinación que cada uno de ellos ejercía sobre mí. Esa fue la razón principal. Sin embargo, una vez terminado el libro supe hallar elementos de conexión entre todas las figuras mentadas. El libro no es una ristra de biografías sin más, sino el análisis y explicación de un proceso histórico-social a través del uso de la filosofía y las ciencias sociales.

¿De dónde viene tu interés por los personajes inusuales e impactantes? ¿Qué pretendes cuestionar?

Por una parte, ese interés viene de la música y las vidas de estrellas de rock, que fue algo que siempre me interesó. De ahí, pasé a leer sobre personajes desajustados. Creo que todos nosotros en parte somos seres desajustados en relación a los demás, y creo que ese elemento de desajuste es precisamente de donde surge la creatividad humana. No es una apología de los desviados, pero sí que, de algún modo indirecto, es una defensa del ser humano como ser imperfecto. De hecho, el libro es un modo de cuestionar nuestra propia virtud moral, la de todos nosotros. En estos tiempos de hipocresía, ejemplaridad y puritanismo conviene recordar que todos nosotros somos inmorales en una medida u otra. Que dadas las circunstancias adecuados, cualquiera puede comportarse como muchos de los protagonistas del libro. De este hecho tenemos innumerables ejemplos. Entre ellos los experimentos psicológicos de Stanley Milgram en Yale y Phillip Zimbardo en Stanford.

¿Piensas que vivimos en un tiempo, a raíz de la forma de representarnos en las redes sociales, de personalidades extremas?

Yo creo que no. Más bien al revés. Precisamente al presentarnos y exhibirnos ante los demás necesitamos ofrecer una imagen ejemplar. El exhibicionismo tiene mucho que ver con el puritanismo, en el sentido de que el puritanismo no deja espacio para lo privado, pues todo debe ser revelado. Esa sería la única demostración de que alguien es intachable. En países como Holanda, donde el calvinismo fue preponderante, las casas no tienen persianas, entre otras cosas, para demostrar que sus habitantes no tienen nada que ocultar. Pasa algo similar con internet.

¿Qué crees que deberíamos aprender de las personalidades impulsivas que retratas en tu libro?

Se puede aprender mucho de cualquiera. También de los errores y aciertos de otras personas. Sin embargo, emular a estos individuos es más complicado. Trasgredir las normas sociales y morales conlleva muy duras sanciones.

¿Cuál ha sido el perfil que más te ha costado escribir? ¿Por qué?

Chuck Wepner (el verdadero Rocky), Carlos La Sombra Torres Iriarte (fundador de los Ñetas) o Jay Adams (skater setentero). Las fuentes en estos casos eran escasas. De hecho, por escrito las fuentes eran casi nulas. Eso ha hecho que me sienta más orgulloso. Que yo sepa no hay libros publicados sobre algunos de estos personajes, exceptuando algún capítulo sobre Adams, en ningún idioma. Exceptuando, de ahora, mi libro.

¿Crees que hoy podremos contrarrestar la represión colectiva como hicieron estas personalidades?

Yo creo que sí. De hecho, pienso que ese será el siguiente paso en el desarrollo histórico de nuestro tiempo, al menos en lo que refiere a la opinión pública: trascender el puritanismo que domina el discurso público. Ya se hizo en los sesenta y nos veremos obligados a hacerlo de nuevo. Si alguien se ofende, que se ofenda, tampoco le va a pasar nada.

¿Qué expectativas tienes con tu libro con respecto a la sociedad en la que vivimos?

Que abra los ojos a muchos sobre el mal, la opresión y las acciones inmorales. La palabra monstruo se usa muy alegremente hoy en día. Entre otras cosas, porque muchos no tienen ni idea de historia.

¿Cómo hemos llegado a un momento en el que tener una personalidad estoica puede ser casi un acto de resistencia cultural?

El estoicismo surgió en un periodo de desintegración cultural y religiosa como el que vivimos a día de hoy. Cuando las cosmologías de la Grecia antigua habían perdido su autoridad y surgían todo tipo de explicaciones y técnicas que trataban de interpretar el mundo. No es extraño que algo similar ocurra a día de hoy. Vivimos tiempos de descomposición cultural y social.

¿Qué línea discursiva sigue tu libro con respecto a la Sociedad del Moderneo? ¿Dónde se inscribe tu último ensayo con respecto a los anteriores? ¿En qué sentido supone una ampliación de los conceptos expuestos en el anterior libro?

Tiene mucho en común. Casi podría haber escrito este libro antes. Signo de los tiempos explica un proceso de revolución cultural que por poco devino en una revolución política. Dicha potencial amenaza al capitalismo fue, de hecho, sofocada, cuando los elementos de disensión fueron reapropiados por el sistema. Uno de los problemas de la juventud durante los años sesenta era que, a pesar de la riqueza económica, las personas sentían que sus vidas carecían de sentido. El capitalismo supo desde entonces crear identidades con las que comerciar y hacer, así que las personas se sintiesen especiales. Desde los años setenta se potencia la venta de intangibles y surgen las llamadas tribus urbanas. Gracias a estas identidades que cada uno puede consumir los aspectos contestatarios son eliminados. El sujeto moderno encuentra sentido a su vida, pues cree ser especial, distinguido, diferente. Esto está muy en sintonía con Sociología del moderneo.

Para terminar, ¿hacia dónde se dirige Iñaki Domínguez? ¿Qué proyectos o temas tienes en mente para tus próximos libros?

Mi siguiente libro lo estoy escribiendo y está muy en esta línea. Haré un análisis antropológico de un personaje determinado y espero que no tarde mucho en acabarlo. Más adelante quiero hacer un libro ya en otra dirección. Pero cada a su debido tiempo.

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