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Hypersunday

“Falta verdadero amor por la música electrónica”

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Foto: Enriquez Nistal Sergio

Hypersunday es el proyecto de la incansable productora niet!, veterana artista madrileña que empezó haciendo música electrónica oscura en los 80, junto con Jesús Andicoberry y Carlos Moralejo. En 2012 formó con Héctor González el dúo Hypersunday, nombre bajo el que han grabado ya dos discos: Commedia-Intro (2013) e Inferno (2015). Actualmente, convertido en un sello: Hypersunday Records, del que ahora debuta en solitario con Purgatory (2016), y en el que se ha situado en un plano paralelo al trazado hasta ahora en su carrera. Los nueve temas firmados a medias con productores tan dispares como Resonance, Omega dB, C-System, Delusions, David Reina, Senseo, Hexamoten, Carlos Moralejo y Jaime Tejón, son también una declaración de intenciones del rumbo que ha tomado su último proyecto: mucho más ecléctico, profundo y dantesco, pero sin perder la sonrisa melódica en cada pieza.

¿Cómo y cuándo llegó tu interés por la música electrónica?

Tengo una memoria pésima, pero esto no lo olvidaré nunca: cuando escuché el Trans Europe Express de Kraftwerk. Supe que era la música que más me iba a gustar en la vida, un flechazo bestial. Los 80 fueron de escándalo, una sucesión de descubrimientos y fascinaciones sonoras, desde Gary Numan (Down in The Park, que es del 79, aún puede conmigo) hasta Nitzer Ebb… En ese contexto empecé a hacer música, con Jesús Andicoberry y Carlos Moralejo, una TR-808, una sucesión de sintes cada vez más sofisticados -o menos, según se mire, porque los MS-20 son muy estéticos, sí, pero ponte a sacarle el sonido que tú quieres…-, guitarra, una Tascam de cuatro pistas y muchos cables. Grabamos maquetas como A Bao A Qu, y yo también empecé a trabajar en solitario.

¿Cuándo te llegó ese momento determinante de cambio de percepción en la forma de comprender la música? Es decir, ¿cuándo la música se convirtió en algo trascendente y profundo para ti?

No recuerdo mi vida sin música. Yo estudiaba piano y solfeo, después canté en un orfeón… Pero por encima de eso, siempre ha sido un refugio para mí, un transportador, un enorme generador de emociones.

¿Cuáles son tus referentes? ¿Has tenido referentes concretos o siempre has ido cambiando?

No sé si envidio o no a quienes son capaces de listar sus “influencias”. Honestamente, no soy muy consciente de las mías. Nunca he intentado hacer música “al estilo de”. Por supuesto que creo que muchos han influido en mí, pero no sé exactamente cómo trasciende eso en mi sonido. Si hago el esfuerzo de rebuscar, desde luego hay muchas cosas, gente tan diversa como ese batiburrillo de la 4AD llamado This Mortal Coil, Depeche Mode, Underworld, Holly Herndon

¿Piensas que la música electrónica se mantiene en esa fina línea que separa la utopía de la distopía, el sueño de la pesadilla, la lucha de clases y la alienación?

Música electrónica es un concepto demasiado amplio. Sí que creo que en la electrónica siguen encontrándose hoy las zonas más rebeldes, atrevidas y honestas de la música. Creo que existe un underground musical, a pesar de todo, a pesar de la pérdida de misterio de la escena.

En tus trabajos siempre cuentas una historia que va más allá de un relleno estético para acompañar la música. ¿Te interesa trabajar otros lenguajes más allá del lenguaje musical?

El lenguaje escrito es mi primera forma de expresión, aunque hoy por hoy prefiera la música. Me interesa mucho el vídeo también. Me interesa casi todo, jajaja.

A lo largo de este tiempo, ¿qué períodos y estados de ánimo has atravesado a nivel creativo? ¿A qué es debido el nuevo rumbo de Hypersunday?

Los últimos cuatro años han sido de una intensidad poco corriente. Por una parte, un periodo de formación y puesta al día tecnológica que me ha resultado apasionante y me ha ido regalando de forma progresiva nuevas áreas de libertad e independencia. Héctor González, mi excompañero en Hypersunday, me decía a veces que yo estaba siempre “muy arriba”, siempre excitada por nuevas cosas que quería grabar, o vídeos que quería hacer, o acciones que deseaba emprender… Es verdad, llevo cuatro años entusiasmada. Cuando nos separamos en 2015 fue un golpe, por supuesto. Pero después del aturdimiento inicial decidí que quería continuar el proyecto, que no quería tirar toda aquella energía por la borda. A esas alturas yo estaba trabajando en mi primer disco en solitario como niet!Something Dark Dancing Inside (Splitting Sounds Records)- donde estaba dando salida a un sonido cien por cien propio, sin la menor consideración hacia la comercialidad o adscripción alguna a lo que estuviera de moda. Muy feliz pero muy oscura. Y de repente me encontré con dos proyectos. Pensé que si en niet! trabajaba sola, la mejor forma de abordar Hypersunday sería convertirlo en lo que, en realidad, siempre había sido, un proyecto colaborativo. Y eso hice.

¿Crees que son buenos tiempos para un enfoque tan ecléctico como el que has decidido en “Purgatory”? Definitivamente, no. Vivimos en la era de las etiquetas. Y de lo serializado. Las discográficas se han superespecializado en subgéneros cada vez más estrechos. Gran parte de los dj no conciben hacer la menor incursión en un estilo distinto al que supuestamente los define. Todo es en 2D y los roscones de Reyes no llevan sorpresa. ¿Recuerdas cuando Garnier metía un tema de Talking Heads en un set? Pues lo dicho. Se acabó la sorpresa.

¿Por qué lo titulas “Purgatory”? ¿Tiene alguna relación con este nuevo rumbo que has tomado?

El proyecto de partida que teníamos Héctor González y yo era hacer cuatro discos basados en La divina comedia de Dante (¿para qué te vas a conformar con poco?). Se nos fue de las manos nada más empezar, así que el primer disco se llamó Intro. El segundo fue Inferno. Ahora tocaba Purgatory. El próximo, y tal vez el último de Hypersunday, será Paradise. El vínculo con la obra de Dante ha sido muy ligero desde el principio, más bien una fuente de ideas. En Purgatory también existe, aunque es muy sutil. Pero hay detalles en todos los tracks, especialmente en Wild Control, en Plastik, en Go, Boy!, que hacen referencia al Purgatorio dantesco.

Una de las cosas que destaca de tu trayectoria más reciente, y que refuerzas en Purgatory, es la constante apertura de tu sensibilidad musical. Cada vez tienen menos razones para justificarse aquellos que te etiquetan como productor de música electrónica. ¿Cómo crees que ha evolucionado tu criterio musical desde que empezaste?

La evolución está muy ligada al aprendizaje y la investigación. Me interesa muchísimo la producción de voz y, cada vez más, el tratamiento de field recordings. Por otra parte, mi acercamiento a la música de otros tiene un gran componente de juego, de reto: ¿qué puedo yo aportar a un track que en principio no tiene nada que ver conmigo? ¿Cómo puedo hacerlo mío? Ese ejercicio me resulta apasionante. De una forma un tanto perversa, más que la apertura de la que tú hablas, yo hablaría de un plan de secuestro.

¿Cómo está siendo recibido “Purgatory”? ¿Esperabas esta acogida?

Los medios que nos dirigen la palabra nos están tratando bien y eso es una noticia buenísima, porque está claro que no se trata de un disco al uso, al no estar adscrito a ninguna genealogía electrónica concreta. Creo que por encima de todo se percibe el valor de que en un contexto tan poco colaborativo como el que vivimos, 10 productores colaboren en la creación de un mismo disco. De todas formas, aún queda mucho camino por delante. Y lo que me preocupa de verdad es si tendré o no la energía y medios suficientes para llegar a quien al final tiene que escuchar nuestra música. Eso sí que es frustrante: no llegar al público.

Diríamos que tus decisiones creativas van en contra de la tendencia actual: cada vez es más habitual ver a miembros de una banda haciendo dj sets en clubes y festivales.

Yo no soy dj, ni lo voy a ser. Estaré haciendo un directo en un club cuando tenga algo verdaderamente bueno que contar en él.

¿Cómo ves el panorama de electrónica local actual? ¿Crees que finalmente vamos por el buen camino para conservar y pulir una buena escena electrónica en nuestro país o es el oasis de siempre? Parece que a pesar de tener mucho talento repartido y artistas con gran proyección, sigue sin observarse un hilo conductor, unificador… ¿Qué echas en falta?

Yo echo en falta tejido social entre quienes se dedican de una forma u otra a la electrónica. Veo un mundo de pandillas muy cerradas, de mucho postureo, de significant insignificances, y veo muy poco interés en colaborar, en hacer comunidad, en apoyar al otro y en crear buen ambiente. Y todo eso inevitablemente me lleva a pensar que lo que falta mucho aquí es verdadero amor por la música electrónica.

¿Crees que pronto volveremos a tener un panorama en el que los promotores vuelva a amar la música por encima de todo tipo de intereses económicos o esto no hay quien lo arregle?

Creo que una nueva escena surgirá. Pero sobre unas nuevas bases. En nuevos locales, con nuevos empresarios locos por la música, con djs innovadores y libres de prejuicios. El caso de Madrid es especialmente doloroso, la destrucción de la escena ha sido sistemática y brutal. Ahora ocurren cosas, y eso ya es una buena noticia, pero volver a lo que había hace 10 años… Impensable y ojalá me equivoque.

¿Echas en falta más rigor en la crítica musical? ¿No crees que se enfoca demasiado al mercado y consumo? ¿Es necesaria una nueva prensa musical?

La explosión del fanzine en los 80, esa ruptura con la prensa musical establecida, no ha tenido un paralelismo digital. Tendemos a la uniformización en vez de a la diversificación. De todas formas, vayamos más allá: ¿hay un público ansioso por leer información sobre bandas desconocidas, vanguardistas, minoritarias, rompedoras? Ejem, yo diría que no. Y luego está el modelo económico de las publicaciones, sean en papel u online. Si vives de la publicidad, ya sabes lo que hay.

¿Y el público? ¿Crees que falta educación musical?

En España, la gente que ama la música electrónica (o la música, a secas), la gente informada, que investiga, ansiosa por escuchar lo último o por vivir a través de la música una experiencia artística, es una minoría. A la gente -en general- le gusta la fiesta (salvo si es Richie Hawtin, claro, pero ése es otro asunto digno de una tesis doctoral). Le gusta la música como un medio, no como un fin.

¿Qué te ha dado la experiencia de los años?

Los años no te dan experiencia, sólo más tiempo para aprender más cosas. Hay quien lo aprovecha y hay quien llega al final del camino igual que empezó. Pero venga: aparte de saber más y, también de convertirme en más desconfiada, sí he notado que tengo bastante más paciencia que antes. Y eso es buenísimo.


Para terminar, ¿hacia dónde se dirige niet!?

Hacia mi segundo disco en solitario. Me muero de ganas de retomarlo, tengo muchísimas ideas para él, y no veo el momento de entrar en esa especie de estado de gracia en que se convierte el proceso de producción del álbum. Me encantaría publicarlo en marzo. Entre mis proyectos también está aprender el lenguaje de programación Max. Quiero crecer. Y creer. Y reírme todo lo que pueda.

Hypersunday

 

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