Menu

Adriana Bañares

“Internet nos ha dado la oportunidad de ser tontos y aplaudidos”

adri

Adriana Bañares se enmarca dentro de un invisible grupo de autores que, con sus trabajos, expresan una doble preocupación por el lenguaje. No han venido aquí ni a hacer amigos ni a ganar dinero con ello. Son autores difícilmente agrupables, principalmente porque ni a ellos mismos les interesa pertenecer a la etiqueta, y porque no todos expresan esa preocupación de la misma manera. Lejos de las modas editoriales, de “faldas, sonrisas y sexo blando de fin de semana”, Adriana nos reconcilian con el quehacer poético. Sus textos se transforman en balnearios para la conciencia, bien porque te arrastran en un sentido estético o porque te abrasan de un modo catártico. No hay promesas ni piedad que valgan. Vivimos en una gran putada, en un mundo frágil siempre al borde del resquebrajamiento.

Cuéntanos un poco de ti. ¿Cuántos años tienes, a qué edad empezaste a escribir y cómo?

Tengo 27 años y empecé a escribir… no sé. Sé que cuando tenía en torno a los 12, ya escribía chorraditas. A los 15 gané un concurso de relato breve y se abrió la caja de Pandora. Siempre he sido una persona muy tímida, muy introvertida, muy contenida. Mi manera de escapar de mí ha sido siempre garabatear o escribir. Por eso digo “chorraditas”.

¿Cuál es tu ocupación primera?

Ahora mismo soy camarera – dependienta. También hago trabajos puntuales como modelo para los talleres de un estudio de fotografía, corrección de textos o, como esta noche, sin ir más lejos, que he participado en el inventario de unos grandes almacenes.

¿Es un mito eso de poder vivir del sector cultural? ¿Es imprescindible alternarlo con un trabajo precario?

En mi caso, sí.

¿Cómo encaras tu escritura, qué estás transmitiendo?

Quiero escapar de mí. Soy una persona muy contenida, muy tímida, muy introvertida. Escribo y me siento libre.

¿Cuándo decidiste escribir poesía?

No lo decidí. Yo escribía tonterías en los márgenes de los apuntes. No veía ningún sentido estético ni literario a eso. Durante la carrera, Javier García Rodríguez, escritor y profesor por aquel entonces en el departamento de Literatura Comparada de la universidad de Valladolid, me sugirió participar en una antología poética con un texto que había leído en mi blog. Sé que aún hay mucha gente que no considera poético lo que escribo (dónde está la métrica, dónde etcétera), y ni yo misma lo sé. Mira, fuera etiquetas. Escribo. Siempre lo he necesitado.

¿Es lo mismo escribir un poema que ser poeta?

No, de ninguna manera.

¿La escritura poética es para ti refugio o intemperie?

Qué pregunta más hermosa, por favor. A veces es intemperie, pero aun así me hace sentir a salvo. Me libera tanto, en serio.

Desde que empezaste a escribir, ¿cuánto ha cambiado tu poesía desde entonces hasta ahora?

Muchísimo. Tanto como he podido cambiar yo. Antes era más visceral, más repentina. Ahora sigo siendo salvaje, pero trato de mantener las formas.

¿Te has llegado a plantear dejar de escribir?

No, para nada. Hay temporadas en las que apenas escribo, pero siempre vuelvo. Lo necesito.

¿Cómo ves el panorama actual? ¿Qué esperas de los poetas de tu tiempo?

Dentro de diez años hablamos.

Hoy en día parece que cualquiera que publique unas pocas decenas de páginas es considerado autor.

Te prometo que no entiendo qué está pasando. Hay una falta de criterio que, en serio, qué cojones.

Endogamia, corporativismo, amiguismo… Difícilmente encontramos reseñas negativas entre el sector más joven. Prima la complacencia. Y si nos atenemos a esas reseñas, al año se publican cientos de obras “necesarias”. Esto es, digamos, la parte más visible. ¿Cómo valoras este panorama? ¿Hay vida más allá de él?

Por supuesto que hay vida más allá. De hecho, la vida está más allá.

¿No crees que actualmente se ha generalizado mucho el querer ser escritor antes que a escribir?

Por supuesto. La gente no quiere escribir. La gente quiere haber escrito.

¿Crees que esta inflación de escritores repercute en la uniformidad masiva de publicaciones o percibes el asunto de otra manera?

Sí. Basta con ver cómo han cambiado los catálogos de algunas editoriales de poesía. Una pena, pero la adolescencia es una enfermedad que se cura con el tiempo. Solo tenemos que tener paciencia. Dejarlos crecer.

¿Piensas que en un futuro habrá más editoriales que escritores?

Qué va, para nada. Sí creo que habrá muchos más escritores que se autoediten. He tenido varias conversaciones similares con gente diferente desde que salió a la venta Ave que no vuela muere, que me parecen de una inocencia admirable. Se llevan las manos a la cabeza cuando les digo el porcentaje que me llevo de las ventas del libro. ¿Por qué no te autoeditas? Me preguntan. Serían todo beneficios, continúan. Se olvidan de que para publicar un libro hay que invertir dinero, y se olvidan también del tema de la distribución. Que la poesía se vende en los recitales. Vale, eso lo digo yo también, pero para recitar hay que salir, y hay que salir a los bares. Quien pueda permitirse vivir girando, perfecto. Yo no puedo. Soy muy pesada con el tema del dinero, lo sé. Pero es que es tan fácil verlo todo teniendo dinero y tan jodido cuando no lo tienes. Bueno, pues eso.

¿Cómo ves el panorama de revistas culturales digitales? ¿Se tiende la uniformidad? ¿No hay saturación de oferta informativa despersonalizada en Internet? Muchos medios cada vez se reducen más a la mera anotación y recomendación de eventos “interesantes” y cools, sin más rigor.

La verdad es que estoy bastante desconectada de este mundo. Sigo Jot Down, Yorokobu, Vice… seguía Playground también, pero me acabé hartando de tanta chorrada. De hecho, creo que también dejé de seguir Vice.

Creo que hay que tener en cuenta veteranas literarias, como Groenlandia, y otras nuevas como Triadæ Magazine y Feliz el cerdo.

¿Es Logroño una capital adecuada para la vida de los poetas?

¿Es Logroño una capital? ¿Es Logroño adecuada para la vida?

¿Qué relación mantienes con tus contemporáneos? ¿Cómo crees que han influido en tu obra o en tus ambiciones?

Muchos de mis contemporáneos son mis amigos y conocidos. Nares Montero, Patty de Frutos, Paz Hernández Páramo, Manuel Astur, Enrique Rey (que “no” —lo pongo en cursiva, en comillas y en lo que haga falta— escribe, pero es más escritor que ninguno de nosotros), y muchos más con los que he coincidido en bares, en jams, en encuentros literarios y en ese gigante que es Facebook. Los quiero porque amo lo que admiro y bla bla bla. Aloha. Contemporáneos son aquellos con los que comparto mi tiempo. Hay un inmenso número de escritores y poetas que están ahí, que están ahora, y con los que no comparto nada porque nuestra manera de ver el mundo y sentirlo es muy diferente. Que vendan más, que llenen recitales, que tengan muchísimos seguidores en las redes sociales, no me interesa. Yo no he venido aquí ni a hacer amigos ni a ganar dinero con la poesía. Escribo porque me da placer y me libera. Quiero que se vendan mis libros y quiero que venga gente a mis lecturas; por supuesto: publico y recito en público porque quiero que me lean y me escuchen, pero no tiene nada que ver con ambición.

¿Vas a muchos recitales? ¿Qué sitios prefieres para ver lecturas?

Sí, desde que vivo en Madrid me he vuelto muy loca.

Mi jam favorita, porque me gusta el sitio, la gente que lo lleva, el ambiente y los autores que suelen ir, es la jam que coordina Pepe Ramos en la librería-bar Vergüenza Ajena.

El ambiente que se genera en el bar La Noche Boca Arriba en las lecturas que coordina Bolo, también me gusta mucho.

Te diré qué sitios no me gustan: los sitios con mucha luz y los sitios que huelen a naftalina, como suelen ser los ateneos.

¿Te sientes a veces como si estuvieras jugando más que escribiendo?

Oh, sí, pero se trata un poco de un juego perverso.

¿Cómo definiríais la poesía que haces?

El otro día, Sergio Escribano, que me acompañó a la guitarra en una lectura, me dijo que era PANDÓRICA.

¿Crees que sacralizamos demasiado la figura del poeta, como si se tratara de alguien fundamental e intocable? ¿Esa lejanía no perjudica la recepción de la poesía entre los lectores que no se han acercado aún al género?

Los lectores que no se han acercado al género creen que somos unos cursis, supongo. Yo creo que es todo lo contrario, que no hay ningún respeto hacia los poetas.

¿Nos centramos mucho en la poesía escrita y poco en explorar las posibilidades de la oralidad?

Está pasando lo contrario. Creo que últimamente se escribe pensando más en cómo quedará sobre el escenario que sobre el papel.

¿No crees que se editan demasiados libros de poesía?

Para los lectores que tiene, sí. No se vende más que lo efectista. Falta criterio. No, mira, no se editan demasiados libros de poesía. Se editan demasiados libros de poesías. Hay poetas increíbles que permanecen en la sombra mientras se está dando cancha a gente que escribe rimas sobre faldas, sonrisas y sexo blando de fin de semana.

¿Crees, como afirma Elena Medel, que “nos acercamos a la cultura como al empollón de la clase”? ¿Somos un país donde, como en el instituto, el que saca buenas notas y quiere estudiar es motivo de burlas?

¿Eh? Sí, bueno. Yo no diría en mi trabajo que escribo, y menos aún, que escribo poesía.

¿Qué me dices de este discurso generacional que neo-darwinista que asume que nuestra generación rompe con la anterior, que está a otro nivel, que podemos ser “brillantes” en cero coma gracias a Internet? ¿Es tan bestia lo que está pasando en Internet? ¿Somos la generación más preparada de la historia?

Qué va, somos los más tontos. Internet nos ha dado la oportunidad de ser tontos y aplaudidos.

Instagram en fotografía y Twitter en poesía. La fiesta de la mediocridad.

¿De qué modo crees que las redes sociales han transformado la sociedad y las relaciones?

Más tontos. Tontos, autocomplacientes y cobardes.

¿Con qué entrevistado de Psychonauts te pegarías un fiestón? ¿Y con quién te irías de viaje?

Con Hamed, sin duda. De fiesta y de viaje.

¿Alguna idea grande que te gustaría llevar a cabo?

La paz en el mundo.

¿Qué autores o personas reivindicas y por qué? (no importa disciplina).

Mi madre: Valle Camacho. Artista.

Por último, ¿estás trabajando en algún proyecto? ¿Algún proyecto de publicación entre manos? ¿Algo que quieras desvelar?

Me gustaría terminar de escribir una novela que empecé hace unos años y que, por diversos motivos, he ido dejando apartada.

 

Adriana Bañares

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *