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Adriana Bañares + Carlos Traspaderne

Seguiremos con el brutalismo”

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Fotos: Carlos Traspaderne

Existe una cercanía entre el acto de escribir un poema y sacar una fotografía, entre el proceso creativo de despojar de la realidad misma ese lugar reservado para lo que no se vuelve a repetir. La escritora Adriana Bañares y el fotógrafo Carlos Traspaderne, dos miradas distintas a la realidad, confluyen ambas perspectivas en sus proyectos y nos regalan un conjunto arrebatador. Y si no nos creen, pasen, vean y lean de lo que son capaces.

Carlos, ¿qué te impulsó a ser fotógrafo?, ¿cómo empezó y cuándo supiste que la fotografía era tu vocación?

La verdad es que me ha gustado desde siempre. Cuando era pequeño, solía coger la cámara de mi padre —una Canon A1— cuando íbamos de excursión, y a fuerza de quitársela, me la acabó dando.

¿Qué te inspira para hacer fotografías y qué es lo que te gusta expresar con sus fotos?

Soy un coleccionista de imágenes. Me gusta ver el mundo a través de mis fotografías.

¿Cómo surgió el proyecto de Adriana en Sitios? ¿Y el de Brutalismus?

Nacieron a la vez. Me empecé a interesar por la arquitectura brutalista, y como Adriana me acompañaba en mis “expediciones”, se me ocurrió retratarla con esos edificios detrás y vimos que funcionaba.

Hay una fuerte relación entre los edificios representados en Brutalismus con algunos retratos de Adriana. ¿A qué es debida esta tendencia a la presencia tan fuerte de los edificios? ¿El hormigón, tarde o temprano, nos comerá?

La relación es inevitable porque en la mayoría de los casos, los edificios de Brutalismus son también fotografiados con Adriana. Pero, cuando aparece Adriana, la arquitectura adquiere un nuevo significado por el contraste entre la belleza de Adriana, que es muy dulce, y la dureza del hormigón.

Los retratos de estos edificios, son en realidad nostálgicos: narran la progresiva desaparición de una arquitectura que no volverá. (No quiero que nos coma, pero tampoco que desaparezca).

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¿Quién de los dos encontró a quién? ¿Qué os atrae de los proyectos de cada uno?

Adriana: A mí me hace gracia decir que coincidimos en una entrega de premios en Logroño, hace unos cuantos años. A mí me habían premiado por un proyecto literario, y a Carlos por un proyecto audiovisual. Aunque nos conocimos más tarde, cuando abrí la librería La Plaquette, también en Logroño. Era ese chico que venía a por discos de los Hollies y preguntaba por libros de Godard.

¿Sabes qué me gusta de las fotografías de Carlos? Que me muestra el mundo de una manera completamente diferente a como yo lo veo. Como comentábamos antes, yo le acompaño cuando va a hacer fotos, pero los edificios que aparecen en su fotografías no son los mismos que he visitado antes. Carlos tiene la habilidad de sacar la belleza de todo lo que ve.

Carlos: Teníamos que encontrarnos de una forma u otra. De la poesía de Adriana me atrae cómo es capaz de navegar en la melancolía y en la tristeza. Sabe definir con palabras lo que no se puede definir con palabras.

Adriana, ¿cómo definirías la fotografía de Carlos? Y Carlos, ¿cómo definirías la poesía de Adriana Bañares?

Adriana: Puff. Qué difícil. Decía Carlos que sé definir, pues mira. Mientras respondemos a esta entrevista, Carlos está con la Hassel en sus manos. Ama lo que hace, sus cámaras, la fotografía, y todo el proceso que implica realizar fotografía analógica. Creo que eso se transmite en su obra, y es lo que me fascina: que es muy profesional y muy emocional al mismo tiempo.

Carlos: Mucho más brutal que mis edificios.

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¿Qué relación hay entre la poesía de Adriana Bañares y las fotografías de Carlos Traspaderne?

Adriana: Creo que los dos nos tomamos muy en serio lo que hacemos. Punto uno. Carlos, ¿quieres decir algo?

Carlos: No, mejor hago fotos.

Carlos, ¿cuál es tu proceso creativo? ¿Cómo concibes la fotografía? ¿Y Adriana con la poesía?

Carlos: Para mí solo hay una forma, y es la que yo hago. Me refiero a que, desde mi visión, solo hay una forma de hacer las fotografías, y es la que intento seguir.

Adriana: ¿Cuál es esa forma?

Carlos: No sé definirla, pero cuando la veo aparecer por el visor, tengo que disparar.

Adriana: ¿Quieres decir que puedes ir con una idea, pero que todo puede cambiar en función a cómo veas lo que vas a retratar a través de la cámara?

Carlos: Sí. Todo depende de la imagen que aparece y del momento preciso. Porque todo puede desaparecer por una fracción de segundo. De todas formas, la fotografía no es como la literatura, para la que te sientas a escribir conscientemente. Siempre dependes de la realidad.

Adriana: Ohlalá. Y la poeta soy yo (jajaja). Yo no tengo proceso creativo. Noto el impulso de escribir, y voy a ello. Soy muy visceral. Luego, corrijo, reviso, y soy muy exigente conmigo misma, pero el proceso de escribir, en mi caso, es muy animal.

Adriana, ¿Qué es lo que te impulsa a escribir? ¿Por qué escribir?

Mira, Carlos no iba mal encaminado cuando ha dicho que defino con palabras lo que no se puede definir con palabras. Mi poesía responde a un impulso emocional. Trato de expresar lo que no puedo expresar de otra manera. Muchas veces es un desahogo, otras muchas es confesional. Hay una emoción (amor, rabia, tristeza, etc), y mi manera de canalizarla es a través de la palabra.

Es algo que necesito también. Hay un impulso que viene de una necesidad. Por eso escribo, porque lo necesito.

¿Crees que hay una barrera entre la poesía y el gran público?

Hay un gran público que ya ha encontrado su poesía. Mi poesía no responde a la demanda de ese gran público. Tal vez porque no sea lo que se ese público busca, o tal vez porque es difícil de encontrar. No lo sé. La barrera es la misma que en todas las artes. Pero sé que quien tiene interés, indaga. Ahora hay medios para acceder a la poesía, que antes no teníamos: internet, cómo no.

¿Es necesario tener una presencia en las redes sociales para triunfar como escritor?

Es que depende de qué consideremos “triunfar”. Si tu fin es publicar en determinadas editoriales, pues sí. Lo estamos viendo.

Voy a ser honesta. A mí internet me ayudó mucho para publicar y ser conocida. De hecho, mi primer libro, La niña de las naranjas (Ediciones Emilianenses, 2010), es una recopilación de entradas de mi blog. Cuando salió, parecía una novedad, pero ahora es la norma. Y ya, no entradas, ya directamente tuits en verso.

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¿Cómo decidiste embarcarte en una editorial como Aloha, tal como está el mercado?

Precisamente por cómo está el mercado. Es necesario que surjan editoriales independientes que ofrezcan una alternativa. Y, en lo personal, es que es lo que me gusta. Me gusta apostar por la gente que tiene talento. Es lo que hecho siempre, desde La Fanzine (la publicación que saqué con Patricia Maestro entre 2009 y 2014), desde el podcast sobre poesía Fosfatina, desde la librería La Plaquette… Es que me gusta, joder. Es increíble la cantidad de gente creativa que hay, y de la calidad que tienen sus obras, y me parece terrible que no tengan voz.

¿Cuál es tu criterio de selección de autores y obras?

¡Que sean valientes!

¿Qué es ser un editor?

En mi caso: pluriempleo y lidiar con las obligaciones tributarias, las ventas, y convencer a las librerías de que tu proyecto es bueno aunque no dispongas de distribuidor.

Vamos, una carrera de fondo.

Ya en serio: apostar por el talento de los demás.

¿Crees que en el mundo editorial se reproducen ciertas lógicas de capitalismo de amiguetes promiscuos propio de España? ¿Se puede hablar de una generación tapón dentro del mundo editorial?

Sí, por supuesto. Es así de triste. Creo que hay una tendencia a pensar que el público es tonto, y que, por lo tanto, hay que ofrecerle productos fáciles, sencillos, simples; ergo: no apostamos por lo bueno. Es así.

Por eso, vuelvo a lo de antes: es necesario que haya plataformas alternativas que sí apuesten de verdad. Ahí tenemos a Ana Patricia Moya con Groenlandia (editorial digital y gratuita), y a Ricard Millàs, que apuesta por la literatura de ciencia ficción y terror desde su editorial Sven Jorgensen. Por poner un par de ejemplos, porque, ya te digo, es que hay muchísima gente muy creativa, y gente muy valiente, que está trabajando muchísimo por darles visibilidad.

¿A qué dedicáis vuestro tiempo libre?

Adriana: ¡A buscar brutalismo y a amarnos! jajaja

¿Tenéis algún sueño recurrente?

Adriana: Poder dedicarme en exclusiva a Aloha, por ejemplo.

¿En qué proyectos andáis metidos?

Adriana: Aloha. Me gustaría tener listo el catálogo de 2018 para después de verano. Buscamos narrativa de ficción, fotografía y cómic.

Carlos: Yo participaré en la nueva edición de Lovisual, una iniciativa que quiere visibilizar a comercios y creadores a través de intervenciones en fachadas y escaparates. A ver qué hacemos…

¿Hacia dónde se dirige Carlos y Adriana?

Adriana: Esto no se para. Seguiremos viajando y haciendo fotos. Ahora estamos con el brutalismo, pero me imagino que, en algún momento, iremos a sitios más bonitos, o qué.

Carlos: ¿Más?

Carlos + Adriana

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